domingo 18 de marzo de 2012

...volví al balcón de las noches oscuras, noches silenciosas, tiernas con una sola estrella entre nubes de algodón, con un viento juguetón sobre la luna y los tejados.
Volví para entender que no puedo irme, que necesito ese minuto de nostalgias, de anhelos, de sueños perdidos, de lunas añoradas.
Volví a asomarme a la línea del fondo,
volví para perderme,
volví para encontrarme de nuevo,
volví para cerrar la noche con besos gastados en la punta de los dedos
y en el borde de los labios...
volví para irme de nuevo...
volví...
...

lunes 30 de enero de 2012

...
me asomo a la noche oscura con media luna a la vista. Se recortan los tejados y las luces diminutas y mis ojos se pierden en el horizonte, esa línea donde descansan los besos que no dí, besos prohibidos para siempre, o quizás para solo un minuto...
recupero mi espacio vacío, y contemplo la noche, y sé que alguna luz se prendió con mi nombre suspirando en algunos labios...
miro esta noche de una sola estrella, y me siento cómoda en este universo, en este mundo demasiado pequeño para tantos amores.
Al otro lado del mar hay gente a la que amo, profundamente.
En este lado del mar no me alcanzan los brazos para tantos quereres...
En esta noche serena, en este instante vacío, en esta quietud, con esta certeza de soledad -certeza robada al alcohol o a las risas o a un minuto de franca conversación- en esta oscuridad estoy viva, estoy en paz, y cierro la ventana y los ojos mientras deshago un beso suave con la punta de los dedos...
detrás de aquella ventana...
sobre esa línea....
al otro lado del mar....
encima de mi almohada y mis sueños...
poblándome el mundo y los anhelos...
...

miércoles 18 de enero de 2012

...silencio...

....
cuando el alma calló se callaron las palabras.
Y no es que el alma se callara, quizás fue que cambió su discurso.
A lo mejor tampoco cambió su discurso, simplemente no encontró palabras para expresarlo.
O sí, posiblemente las encontró -nunca dejó de tenerlas- pero no quería hablar con ellas.
Lo que sí es cierto es que algo se ralentizó, quizás los sueños y los anhelos, o la forma de pensarlos; quizás la forma de pasar por la vida, como si ésta discurriera al margen de su propio camino; quizás las costumbres, los amigos, los días laborables, la gente querida, se diluían en el cielo monótonamente azul de todos los días, y las horas pasaban atropelladas y los quehaceres pedían cita para el próximo mes, y el calendario se llenaba de certezas y posibles, y el espacio amado, la luz acogedora, el sofá confortable, el olor a incienso, se convirtieron en extraños de luz apagada.

Se callaron las palabras, y el alma pulsó 'pause', mientras descorría despacio la gasa suave que la envolvía, y dejó que la desbordaran todos los interrogantes del mundo.

y la niña de los ojos grises se paró, con el alma en la mano, esperando que vuelva la lluvia...
esperando en silencio....
... serenamente....
...

sábado 10 de diciembre de 2011

el otro lado de la foto...

...
la casa cambió un desorden por otro...
cambiaron algunos muebles,
alguna pared se despojó de vestigios infantiles y se llenó con otros, igual de infantiles pero tan distintos...
cambió la ropa en los armarios,
el sitio dispuesto en el sofá...
cambiaron las cadenas del televisor y la radio subió el volumen, ocupando silencios desde tempranas horas...
cambiaron los libros, y se llenaron los huecos con cachivaches rescatados del olvido y el trastero...
en la casa se quedaron los regalos que se hicieron, con lazos y tripas de peluches, y cambiaban su sitio en la oscuridad de la noche, con pasitos discretos y furtivos, tratando de encontrar un nuevo lugar, donde pudieran ser vistos sin estorbar con melancolías y añoranzas no deseadas...
cambiaron las horas y las costumbres,
cambiaron los sueños...
cambiaron las conversaciones y las risas,
cambiaron los olores, las comidas
cambiaron los cajones, desprovistos de cosas tan personales y tan inútiles y se llenaron de otras tantas inservibles y resistentes al paso de los años...
cambiaron los pasos en la escalera...
cambiaron las fotografías de las paredes...
dejaron de ser dos sonrientes y abrazados y fue sólo ella,
también feliz, también hermosa, también alegre,
sonriendo a la cámara,
a la mano que sostenía la cámara,
a los ojos que miraban detrás de la cámara,
al hombre que por un momento se despojó del abrazo para coger la cámara...
sonríe...
click...
...

viernes 2 de diciembre de 2011

...cantando

.....
Zapatitos nuevos para la rucia. Y los recibe feliz, brincando cantarina con sus suelas duras; y siente que vuela sobre el asfalto, tocando el timbre de flores y lanzando destellos de color por los costados.


Faldita regalada por la de los ojos alegres e inquietos, vistiéndome de colores bajo la lluvia, ligeros los brazos y el cuerpo, de nuevo en movimiento con brazadas fuertes y rápidas.

Que poco cuesta sentirse renovado.
Abrir la puerta y salir a la calle lloviendo y sin paraguas, atravesando veloz charcos sobre hojas secas, cantando alto…
ekongkaaaarrr satnaM kartapuuurrr…..
Y abrir compuertas, las del alma, aletargadas en la inercia de los días, demasiado sosegadas para los vientos que corren, incómodamente plácidas en su casita decorada con detalle.
Soltar el alma por los ojos y reír
y dejar que la lluvia moje
mientras la rucia salta
mientras la rucia canta
que llueva que llueva
la virgen de la cueva


sábado 5 de noviembre de 2011

numereando...

...
piensa un número
el tres
dos treses seguidos el chico que te gusta está pensando en tí
tres treses te va a pedir salir
primero más segundo menos tercero más cuarto igual a diez te va a dar suerte
dos treses piensa en ti
tres treses te pide salir
cinco más cuatro menos uno más dos es  diez....
la niña de los ojos grises empezó a numerear a los quince y desde entonces, treinta y uno ya, no ha podido dejar de hacerlo y las mañanas oscuras de pasos rápidos y laborables se vuelven luminosas de repente
dos treses
y el día se presenta lleno de magias y esperanzas
tres treses y diez
en una misma combinación no podrían albergar más dicha y los ojos grises se le vuelven un poco verdes mientras sonríe, pegada a sus auriculares y a sus botas recias, y camina deprisa cantando y contando, y una pena se alegra de repente con sólo
tres treses...
a la niña de los ojos grises un poco  verdes le divierte la simpleza de los números y perdió la cuenta de todos los que lleva contados perdió la cuenta de los sueños que no acaban de los niños que inventó de los besos que no dió perdió la cuenta de los días contando y sonríe, pues empieza un nuevo día y sale a la calle y mientras camina rápido con sus canciones al oído ve pasar los coches que van cada vez más rápidos y rápidamente empieza a contar... y  a sumar...
dos treses estás pensando en mí
tres treses me vas a pedir salir
dos más nueve menos cuatro más tres diez ay que suerte
y sigo contando
y de repente
....tres más tres menos cuatro más ocho....
y de repente
... tres más tres menos tres más siete
y levanto rápido la vista para ver si apareces desde cualquier esquina con un ramo de besos rosas pues los números no mienten y me dicen amor mío que hoy escalarás la torre trepando por mis sueños trenzados de futuros y de mares...
...todos los días salgo a la calle canta que te canta cuenta que te cuenta
salgo a la calle
todos los días
cantando y
...contando
...contando y
cantando
.....

jueves 27 de octubre de 2011

...
qué me mira el viento cuando camino posándome en sus manos... dejándome llevar sin rumbo.
qué me mira el agua que ahora cae tras mi cristal...
qué me mira la luna escondida en esta noche tan oscura... noche hermosa como ninguna
qué me miran las hojas del otoño paradas a mis pies, para que hunda en ellas mis botas de barro...
qué me mira el otoño...
dónde me miro, dónde encuentro lagunas claras con fondos de cristal...
ya está la noche crecida, me hundo entre sábanas tibias y susurro todos los nombres imposibles...
y te pienso entre labios que no se posan, y caricias que no se deslizan, y cierro los ojos con los labios en sonrisa...
que ya viene el día mientras me acuno entre nubes...
y besos...
...

domingo 2 de octubre de 2011

Ya vuelvo...

...
... a los vientos del otoño, dejando atrás una primavera radiante al otro lado del mundo,
vuelvo al olor de jazmines marchitos,
al sonido del tapón descorchando un buen vino,
al tintinear de las copas en el brindis,
a la urgencia de los días laborables,
a los sueños,
a las prisas y a las risas,
a los lugares cotidianos,
 a cerrar los ojos inventándome sueños y a abrirlos inventando excusas para llegar tarde,
o no llegar...
..a los pies descalzos sobre el sofá,
 a tejer historias  que no escribo,
a pensarte en poemas y besos que me callo,
 a correr para estar en mil sitios y en ninguno a la vez...
vuelvo a los lugares
a saltarme semáforos en rojo sobre los pedales de la rucia
a vaciar armarios
lavando los anhelos
planchando los deseos
aireando libros y textos y letras que se resisten...
vuelvo a los olores y los colores
y los tiempos repetidos...
ya vuelvo
a profanar espacios en blanco para volver a la sensación
de que no me fui del todo...
de que otra vez estoy
en alguna página del calendario
...
y que llegue pronto el viento,
que yo
ya he vuelto
....

miércoles 24 de agosto de 2011

...

...
Amanezco justo a tiempo, para ver cómo el sol se posa sobre la cordillera andina, majestuosa, vestida enteramente de novia, con un blanco tan blanco y tan puro que se convierte en infinito, como si fuera a permanecer así eternamente, recortada sobre un cielo limpio y azul, cielo frío de invierno, cielo del sur del otro lado del mundo.

Nuevamente aterrizo en un lugar extraño que se parece a tantos, y antes de llegar a tierra estoy sintiendo viejos olores, eternas sensaciones, nostalgias que quisiera soplar a través de las ventanas selladas del avión y dejarlas que se perpetúen en la nieve helada... cuanto más quiero liberarme más me encadeno...

ahora estoy en una tierra distinta tan parecida a otras que hay momentos que se me para el alma y contengo un lamento...

cómo se rompe una cadena sin romper el lazo...
cómo se rompe la cadena con la que me sentí tan libre...
cómo me libero de la pena...
...
cómo
...

jueves 4 de agosto de 2011

hombre deseo...

...
ya no te espera
hombre de fuego
aunque siga soñando con una llamada repentina
o volviendo los ojos a la esquina de atrás, por si de repente
aparecieras
montado en tu caballo de latón,
ya no te espera... se cansó de desearte en la noche
y amaneció serena, el cuerpo estirado sobre la cama,
huidizas las horas en las que la imaginación
y el deseo
la ovillan
en la esquina de las horas furtivas que se escapan de la vida...
hombre roble
esa mujer despertó con la mirada clara
vacías las ansiedades
recordando lo que escribió y quemó en la hoguera
hombre niño
deseando ser calmado
hombre hombre
deseando ser colmado
hombre de agua
a esa mujer  le desbordan las caricias
y su pecho está lleno de quereres y su mente repleta
de lo que imaginó
hombre esfinge esa mujer ya no te busca
esa mujer
no quiere buscar a nadie no quiere desear a nadie no quiere soñar con nadie
hombre de alma
hombre de piel morena
hombre grande
hombre sereno
esa mujer se despide de tí
mientras respira despacio, al amanecer,
y sale a la calle, como todos los dias, andando y desandando las horas laborables
se despide de ti
serenamente
esa mujer
con los bolsillos llenos de migas de pan
que va dejando caer
lentamente... cuidadosamente...
tras su paso
mientras se va...
hombre de sueño
...
mientra se va...
...
hombre..
...
deseo
...

martes 2 de agosto de 2011

si yo, tú

...ay...

....
suenan los primeros acordes al tiempo que unas tímidas, pero gruesas gotas, empiezan a caer, como si la tormenta quisiera envolverse con la música que se derrama por la noche. entonces cierro los ojos para sentir la bulliciosa quietud que me envuelve, el aire fresco, los sonidos llenando la plaza, los oídos asomados a balcones centenarios, las sonrisas cálidas que se sientan a mi lado.
y vuelvo a casa, horas después, con el pecho lleno de suspiros y de ayes, subo las escaleras mientras las palabras me martillean en la cabeza, palabras deletreando deseos, deseos subrayando anhelos, anhelos callando suspiros, suspiros llenos de ayes...
ay la noche ay el balcón que no llega ay
los tejados rojos de madrid recortados sobre un cielo oscuro
ay el mar ay el río callado y la sombra fresca
ay los recuerdos ay la soledad ay las caricias ay
las tablas de madera bajo paredes negras ay los labios secos
ay los días tan cortos ay los sueños tan largos
ay los ojos oscuros ay
el mar de sus ojos ay la ansiedad ay la espera
ay el olor de la hierba en la noche ay los jazmines ay el mar ay este llanto contenido ay las risas ay
lo que no llega
ay el silencio
ay ya no te espero
ay el deseo
ay las palabras
ay los suspiros
ay los anhelos
ay el deseo
ay los ayes ay el ay
ay....
...
subo las escaleras corriendo y me tiendo en la cama con la noche abierta en la ventana
y me duermo
con un susurro
de ay...
con un anhelo...
ay...
...

jueves 28 de julio de 2011

...
Cuando se pone el sol empieza la vida a desfilar.
Cuando la luz se muestra tenue, brillan los cuarzos y las miradas,
al tiempo que el corazón late, más aprisa, cada vez, más deprisa.
Cuando empiezan a cantar los grillos y el viento se asoma entrecajas,
tímido primero,
descarado después,
los sueños se posan sobre tablas de madera y hay un suspiro suspendido en el pecho.
Una vez más tejemos mentiras con verdades
sueños con realidades
prisa con pausa
y cuando siento que se paran los anhelos,
como se para la vida cuando el aire huele a café
de mediatarde,
vuelven los jazmines a abrirse en la oscuridad
y llenan la noche de perfumes y sueños...
sobre todo de sueños
tejidos con suspiros
y susurros
de quizás
o de nunca
susurros dulces
de
tal vez...
...

jueves 30 de junio de 2011

Cierra...

...
la niña de los ojos grises pensó que era un buen momento para sentarse debajo de un árbol, un árbol de sombra grande y fresca, al borde de algún río medio pequeño y medio en penumbra, en esa hora de la tarde en que el calor empieza a calmarse y una ligera brisa llena el aire del ruido de las hojas al moverse. A la niña de los ojos grises se le estaba volviendo verde la mirada, a fuerza de mares y de soles, y pensó que le gustaría escribirle un cuento al niño que tanto amó...

.....contarle que no hay tiempo para las lágrimas, porque el sol ya pasó su  mediodía... decirle que no existen los dragones, pero sí  princesas de largas trenzas y altas torres buscando ranas para besar... pedirle que busque la belleza y la risa y cerrarle con una caricia la tristeza de sus ojos y soplarle la ira que le está agotando la piel....rogarle silencio, decirle que los labios se agrietan cuando no besan, que los labios se rompen cuando gritan... que la piel se seca a falta de caricias... que el sol ya pasó del mediodía...

la niña de los ojos grises un poco verdes ansiaba detenerse, parar el recuerdo, frenar los futuros, cerrar los ojos y sentir el sol ardiendo sobre su piel, y oír murmullos de mares y de ríos y de árboles y de niños jugando a hacer castillos de arena y sal...

....cerrar los ojos.... y cerrar.
...

viernes 24 de junio de 2011

Caricias...

...
que se derraman despacio
dulcemente
cerrando la noche con sabor a sal
y olor a mar
caricias que empiezan y acaban
que encienden y apagan deseos
caricias de aire
caricias antiguas del alma
caricias para el recuerdo
caricias para el olvido
mientras un beso suave se para en mi cuello
pidiendo permiso
para encender la noche...

... y la enciendo...
....

domingo 19 de junio de 2011

Cái

...
La Rucia descansa en su rincón de la mansión de las flores, y el rastafari reclama un poco de atención, y asfalto en sus cuatro ruedas. Amanezco antes que el sol y enfilamos rumbo al sur, la música alta, más alta que mi voz a pleno pulmón, y las ocho horas que separan el foro del paraíso se pasan en ocho suspiros y ya estamos aquí, risa en mano y el alma cantarina.

Uno nunca sabe cuánto añora algo hasta que no llora al verlo de nuevo. A la vuelta de una curva, el mar, inmenso sobre un desierto de arena, y freno la marcha mientras mis ojos se llenan de lágrimas. Un acelerón más y llegamos a destino, donde me esperan brazos abiertos que acogen dando saltos de alegría, ladridos de perros que no recuerdan a la recién llegada pero que celebran igualmente una más que posible caricia y palmaditas en el lomo.

Ya estoy aquí, en este paraíso sin ventanas, la morada del viento, donde se juntan el mar, el cielo inmenso, un desierto de arena salpicado de jazmines.

Y estoy en paz. En lucha constante con mis demonios, los reales y los inventados, pero en paz. Dejando que las horas pasen, que el Sol se ponga con un acompañamiento de aplausos, mirando -y admirando- la noche estrellada, sin luna a la vista.

En este rincón del mundo, donde da la vuelta el viento, siento que podría ser feliz, mientras el alma se calma y las ansiedades se colocan en su sitio y me dispongo a quemar las naves, hasta sus últimas consecuencias, mientras espero que llegue la noche mágica, la más corta del año, la que tantas veces -hace tantas vidas- celebré. Y me desordeno sin concesiones a la culpa o al reproche, mientras busco papel en blanco donde anotar cosas para quemar, donde echar al mar deseos callados para las próximas doce lunas.

Ya estoy aquí, en la morada de los vientos, donde la noche se despliega con olor a damas y galanes, los de verdad y los de mentira, perfumando con un dulzor empalagoso el camino de vuelta a casa, entre risas y cráteres de piedra, y se cierra el día con besos sonoros de amistades antiguas...

y cierro los ojos y me entrego al sueño...
y a los sueños...

... me entrego....
...

domingo 12 de junio de 2011

gato negro

...
están tocando las campanas sobre los tejados de Madrid, mientras un sol grande, con olor a verano, va buscando su lecho sobre las montañas que se perfilan allí, en el horizonte, entre la maceta de flores de la esquina derecha y la cruz de hierro sobre la torre del viejo ayuntamiento. Empiezan las golondrinas  a hacer su aparición, puntualmente fieles al atardecer, y bailan para nosotros su milenaria danza, jugando entre los tejados al "tú la llevas", "un dos tres al escondite inglés"...

y me asalta, de nuevo, esa sensación tan antigua y repetida: un vacío, una quietud, un olor a tiempo acabado, a tiempo eterno, el murmullo de patios recién regados, risas infantiles a la hora de la siesta, noches oscuras de verano con rumor de grillos y luciérnagas, zapatos de charol taconeando el empedrado de la plaza... cae la tarde sobre los tejados rojos del viejo Madrid, y el tiempo se detiene en esa misma eternidad, y sé que estuve allí, que podría quedarme quieta asomada entre los barrotes del balcón, mirando el juego de las golondrinas mientras el sol se pone en la línea del fondo, y se posa con la misma suavidad que mis sueños, derramando deseos sobre cúpulas verdes...

yo sé que estuve aquí, danzando entre verbenas y campanas, asomándome a otras noches quietas de suspiros y latidos... yo sé que volveré para quedarme, contemplando cómo se encienden las luces, blanco sobre negro, vigilando la línea donde hoy duerme mi deseo, como un gato negro, quieto, eternamente alerta haciendo equilibrios sobre el alféizar... yo sé que siempre buscaré una palabra para ese momento, mientras se me para el aire, y cierro los ojos, y me dejo arrullar por las olas...
...detrás de ese tejado...
... el mar...
..

lunes 23 de mayo de 2011

y llegaron ellas...


...y entonces llegaron ellas... disciplinadas como el mejor de los ejércitos acudieron a la llamada de las flores. Armadas con pinceles y sonrisas, dispararon colores y besos, y sus risas se esparcieron como bombas de racimo. Llegaron para quedarse, invadiendo el espacio que estaba dispuesto para ellas, firmando las paredes con la belleza de sus almas.                                                               Llegaron ellas, las de siempre, las de antes y las de ahora, las que compartieron dedos manchados de chocolate y barro, las del primer cigarro y el primer beso, las de la primera manifestación, brazos en alto y alma revolucionaria... Llegaron las de verano y confidencias, las de discoteca a las cinco de la tarde, las del cuchicheo bajo la sombrilla de la piscina, las de tardes de playa y castillos de arena. Llegaron las de escapadas a hurtadillas del cole, las de pizarra y castigo, las de poemas en las hojas del diario. Llegaron las de las altas cumbres, con sus montes de ansiada libertad, con la mochila tan llena y tan vacía y dispuesta para seguir llenando.
Llegaron las de ayer, las del primer trabajo y la primera boda, las de maridos olvidados e hijos perennes, las de teléfonos interminables, siempre dispuestas a acudir, a cualquier hora... las de bautizo y velatorio, las de risas y lágrimas, las que acompañan... siempre... Llegaron las que fueron llegando, las que nacieron de ellas, las que están mucho, las que están poco, pero siempre están... y siempre sabes dónde encontrarlas... Llegaron las de ahora, las del eterno ahora, resumiendo en su mirada  años de amistad, instalándose en el alma con raíces fuertes y profundas, las de los días laborables que se convirtieron en festivos, las de espacio vacío y telón negro, las del alma abierta... profundamente abierta.
Llegaron todas ... con sus risas de color... cubrieron las paredes, inundaron el aire con música y voces, revolvieron en la ropa y la cocina, y se instalaron como si siempre hubieran vivido allí.

..y se quedaron....

sábado 14 de mayo de 2011

...la casa sosegada...

...
"Aquí podrá hacerse todo lo que se sienta de verdad;
cuanto se desee decir de verdad podrá ser dicho.
No hay precios, no hay ofensas: en consecuencia, todo es bueno.
Dentro del hogar, al anochecer, habitamos en el ojo del huracán.
Persisten alrededor la ambición,
las tormentas, las corrupciones, los duros fantasmas
del día y de la noche; pero aquí hemos obtenido
la serenidad.
Una serenidad empapada de vida, que es movimiento interior:
no quietud, no pasividad.
De ahí que sea imprescindible, antes o después de cenar,
antes o después de ver un poco de televisión o de leer un libro,
reflexionar un rato,
dar un momento gracias,
detenerse a cambiar impresiones, a renovar las fuerzas,
a beber un largo sorbo de agua limpia.

Se ha hecho el silencio.
Apenas percibimos la sonoras esquirlas de otras vidas.
Por fin se hizo el silencio.
Por fin está la casa sosegada"

(Antonio Gala)


... la niña de los ojos grises abrió las ventanas de la casa, abrió las ventanas del alma, y dejó que el viento, el amado viento, sosegara la casa y el alma...

"... niña que en vientos grises
vientos verdes
aguardó...

y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas
del amor...

niña

que vientos

verdes

aguardó..."

... y le grito al viento
que venga
que limpie
que perfume
que renueve
que me lleve
en volandas
el alma
ya llegó
el viento
y ya está
la casa
sosegada
...


...hace once años...

...
"hemos perdido tantas veces, que casi da vértigo llevar la cuenta de las derrotas, de los pequeños y grandes fracasos.

Y en cada batalla nos dejamos la piel, entregamos el alma en cada empeño, una y otra vez, un alma cada vez más gastada, y la recomponemos con el nuevo día, dispuestas otra vez a entregarla entera, a mostrarla como es, sin recovecos, sin escondites ocultos, sin puerta de atrás.

Y caemos. Una y otra vez, y no aprendemos a poner la rodilla antes de caer, a apoyar la mano, a hacer ese quiebro con la cintura y el costado para amortiguar el golpe de la caída. No, caemos de bruces, la cara contra el suelo, el golpe fuerte en la frente que nos deja aturdidas y doloridas, la piedra de punta justo en el sitio del corazón, la herida sangrante una vez más.

Y nos levantamos, de nuevo.

Siempre lo hacemos. La cabeza alta, la cara al viento, los ojos brillantes, las mejillas llenas de lágrimas que se cuelan en nuestra boca, abierta por la sonrisa, por la risa, pues seguimos enteras, vivas, con nuestra alegría, amarga alegría pero nuestra al cabo, y los infinitos sueños de que no todo sean derrotas. La piel llena de heridas, hechas costra ya, y el alma dolorida, y comprobamos que sigue entera, un poco dañada, y la recomponemos con las manos, con mimos suaves, y nos disponemos de nuevo a amar... y deseamos de nuevo amar.

Somos fuertes. Somos mujeres. No nos matará el dolor. Estamos vivas. Y amamos. Y habrá un momento de serenidad y luz que digamos ...'que hermoso'...

...once años después, sigo recomponiendo el alma, sigo riendo, sigo llorando... sigo soñando el infinito momento de la serenidad...

...once años después... sigo viva...
... y sigo...
...