domingo, 30 de noviembre de 2008

Renombrando...recordando...

Nuevamente son las calles viejas de Madrid las que remueven mis sentidos.
Nuevamente la misma luz a cierta hora de la tarde la que despierta mis nostalgias.
Nuevamente un frío de invierno, un cielo azul anocheciendo, una bombilla de navidad iluminada, retornando a casa después de recorrer calles de nombres imposibles, nombres evocadores... nombres... palabras...

Entre la comida en "nuestro" barrio y tu ensayo bajamos por la calle Puñonrostro, atravesamos plazas llenas de vida, de bohemia, de urgencias. Un beso, adiós amor, continúo el camino en solitario, abriendo los ojos y los oídos. Entro en La Casa Encendida y ese azar en el que no creo me coloca delante de fotografías antiguas y una película en blanco y negro me cuenta la vida de un hombre delgado, con lentes redondas, pronunciada barbilla en un rostro pronunciadamente amable, a quien Tagore primero y el mundo entero después llamó Mahatma, Alma Grande, reposando en las aguas del Ganges. Ah!... el Ganges... tus aguas del color de la tierra en los atardeceres del monzón... tus aguas con flores y llamas encendidas...

Con el corazón un poco más amable y un poco más triste cruzo la Puerta del Ángel Caído, en esa hora en que los pájaros dejan sus juegos y las farolas vuelcan una tímida luz sobre la calle. Me aparto de las aceras transitadas para internarme entre árboles y recuerdos, entre ciudades y bosques agarrada a tu mano. Recorro de nuevo Berlín en bicicleta, rodando las calles mapa en mano, apenas un minúsculo faro iliminando la noche del Tiergarden. La ocura silueta de un árbol me habla de bosques nevados, atravesados velozmente en trineos tirados por blancos perros; la punta de la nariz helada y tus ojos brillantes, más azules que nunca, más felices -o extrañamente felices-, más cálidos... y Buenos Aires... ay...Buenos Aires... no la nombres, amor, que su sonido aún te duele.

Y me entra una urgencia de vida, como si todo fuera a suceder de golpe y en cualquier momento y no tengo el equipaje preparado, la mochila lista para cargarla a la espalda y salir al viento mientras abrazas mi cintura. Como si al abrir mañana los ojos los días se hubieran deslizado velozmente y mis zapatos no estuvieran a tiempo, limpios y listos encima del sofá, esperando caramelos y papeles de colores.

Y me siento a escribirlo, hoy necesito escribirlo, como si haciéndolo las horas recuperaran su ritmo habitual. Para poderlo leer o releer, en los días en que los recuerdos parece que se agotan, y se simplifican en vaciedades y agujeros negros de melancolía... de melancolía triste... Hoy lo escribo para que lo leas, para que leas mis ratos de calmada quietud, mientras tu foto en la mesa, al lado de la pantalla, me sonríe entre zombies y monos y ganesha... y Amaral canta "aún queda el silencio, queda el recuerdo partido por el viento, queda el silencio... sin ti no soy nada..."

Y ahora cierro el teclado, que "la melancolía es un licor muy caro... no te has dado cuenta y ya te ha emborrachado...
...se van las últimas luces y acaba la función..." y un beso de buenas noches mi amor... voy a soñar con papá noel escalando las paredes de mi niñez mientras tú matas vampiros y libras la última gran batalla contra todos los demonios del submundo...
..buenas noches...
...amor...

sábado, 26 de julio de 2008

Un día de éstos...

Un día de éstos te voy a enseñar el mar desde mi azotea.
Entre sábanas blancas
que bailan con el viento, asomándose entre
rendijas de sol y risas, se ve el mar, azul
y brillante, una línea de plata en el horizonte de mi alma,
un rastro de sueño sobre mi almohada.

Un día de éstos volaremos sobre tejados de ladrillo rojo,
espiando luces,
y me asomaré a balcones donde habiten memorias,
nostalgias y bombillas de ámbar.

Un día de éstos te llevaré sobre los pedales de mi rucia,
y bajaremos cuestas de adoquines y versos,
para llegar a espacios
sin telones de tristeza

Un día de éstos se me desbordará el corazón,
y Madrid arderá con deseos de madrugada.

Un día de éstos voy a amarte;
sorprenderé con besos salados tu espalda dormida
y me llenaré de tiempo y de deseo, de ahora o nunca.

... un día de éstos iré al mar...
y quizás encuentre algún poema de Alfonsina dormido en una caracola,
y cantaré bajito, invocando suspiros y melancolías;
trazaré castillos con los dedos de mis pies
y escribiré tu nombre en mi piel
y todos los nombres imposibles en la arena.

...un día de éstos… amando…

lunes, 14 de julio de 2008

Anhelo

Tengo una calle por donde transcurre el alma
y la vida en los días de sol.
Mi calle tiene las aceras anchas para recorrerlas a pie,
o en bicicleta,
al ritmo que marque el viento, o los sueños.
Mi calle tiene besos tiernos, y abrazos cálidos,
y risas con sabor a cerveza.
En mi calle no anochece hasta que cae el telón,
y una luz se apaga, y un texto reposa al pie de una lámpara.
Mi calle tiene nombre de ternura, y de nostalgia,
y la recorro siguiendo la dirección de tus ojos.
Mi calle tiene un balcón con una banqueta,
donde me siento y saco mis manos por la barandilla,
casi casi llego al árbol,
y un geranio sobrevive sólo por cabezonería,
y la tarde se oscurece con nubarrones y cierro los ojos,
y le sonrío al viento y a las sábanas blancas que se enredan
en las azoteas vecinas.

Tengo una calle llena de anhelos.
Tengo una calle llena de besos.
Tengo una calle con un solo escenario.

A mi calle sólo le falta el nombre.

jueves, 27 de marzo de 2008

Nubes

Hay nubes de algodón cargadas de infancia y juegos.
Hay nubes de lluvia cubriendo la luz dorada del sofá y el libro.
Hay nubes de aire al suave compás de las olas, en las primeras horas de la tarde, cuando se presiente el sueño y el mar se cuela en el foso del castillo de arena, y los párpados y la torre de la princesa caen, despacio, sin ruido.
Hay nubes de viento. Llenas de andares, de vida, de prisas, de urgencias por nada.
Hay días que vivo a orillas del viento.
Y vivo.

jueves, 28 de febrero de 2008

Certezas

He buceado profundidades oscuras buscando respuestas. Bajo el silencio de los trigales en una apacible tarde de verano el mar rompe contra los acantilados. No seáis necios. Donde encuentro una respuesta anidan otras mil preguntas. Los instantes recorren una calma aparente, necesaria y verdadera; cuantas veces, sin ella, el alma no habría sabido recomponerse. Son necesarios tantos silencios para componer una sola palabra...

Mis certezas son mis verdades, construidas en mil batallas inesperadas. No estoy de paso. Habito. Y levanto moradas donde acoger sueños imposibles, o posibles, que más da, el aliento está en el sueño. Y en ese aliento está mi fuerza. No soy frágil; me he roto muchas veces, y me han recompuesto siglos de silencio y el baile de mil estrellas.

A veces -algunas veces- lloro, y un cansancio infinito me acoge, y a lo mejor encuentro una respuesta, o no encuentro nada, y cierro los ojos al silencio, y a los sueños, y transcurro en la pesadez de la oscuridad, dejándome invadir por millones de momentos, hechos de nada, vacíos hasta de aire. Y entonces, es necesario esperar, hasta que se rompa el espejo de las vanidades y sople de nuevo el viento. Es tan limpio el viento...

Al final, es necesario esperar... siempre esperar, mientras corremos...siempre esperar, mientras amamos... siempre esperar, mientras vivimos...esperar, saliendo al encuentro de lo inesperado... no es eso soñar?

jueves, 21 de febrero de 2008

Voy

Voy andando infancias.
Recorriendo patios empedrados a la sombra de la tarde
cortando flores
cantando bajito
garabateando corazones y flechas en el tronco de algún árbol inocente
oliendo a guiso y a pan con mantequilla.

Voy ocupando tiempos de paso
cruzando puentes que llevan a ningún lado
espiando ventanas, luces,
descubriendo tras las cortinas lo que ya no pudo ser.

Voy riéndome por todo lo que ocurrió
voy llorando por todo lo que pasó
voy suspirando por lo que acabó
por lo que no llegó.

Hoy los días huelen a prisas, y a besos, y a sueños...
a veces... a demasiados sueños... o a demasiados pocos...