jueves, 27 de marzo de 2008

Nubes

Hay nubes de algodón cargadas de infancia y juegos.
Hay nubes de lluvia cubriendo la luz dorada del sofá y el libro.
Hay nubes de aire al suave compás de las olas, en las primeras horas de la tarde, cuando se presiente el sueño y el mar se cuela en el foso del castillo de arena, y los párpados y la torre de la princesa caen, despacio, sin ruido.
Hay nubes de viento. Llenas de andares, de vida, de prisas, de urgencias por nada.
Hay días que vivo a orillas del viento.
Y vivo.