viernes, 4 de diciembre de 2009

...
Era de noche cuando se fue el mar.
Sólo se fue. Sin ruido. Como debe irse el mar.
Quiso correr tras él.
Pero no le alcanzan los pies.
Y ella le contempla, triste, compasiva, serena,
le ve correr tras el mar.
Y sabe que corre para ofrecérselo en un cuenco de fino cristal
para no ver sus ojos llorosos
para no morir de pena por los huecos que quedaron vacíos.
Le ve correr tras el mar.
Si corre mucho, quizás pueda traerle una caracola con rumores de olas.
Le ve correr tras el mar.
A él nunca le gustó el mar.
Ella lo sabe.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El otro lado de la cama

...
Después de varias semanas
despertó
en el otro lado de la cama
y no supo
si estaba abrazando
el vacío de la ausencia
o si se estaba acostumbrando
a ella...
Se dio la vuelta
y siguió desvelándose en su lado
para dejar libre el espacio
no fuera a ser
que una llegada imprevista
lo encontrara
ocupado
con aromas
y recuerdos...
no fuera a ser
que una llegada imprevista
pensara que ya no estaba libre
su espacio...
no fuera a ser
que una llegada imprevista
no viera
que seguía ocupándolo
en sueños....

no fuera a ser...

después de varias semanas
despertó
ocupando el centro de la cama
con los brazos extendidos
acariciando
un lado
acariciando
el otro lado
llenando todos los vacíos
con la punta de sus dedos...

martes, 10 de noviembre de 2009

5 dólares

... que sobraron del viaje a Nueva York.
... cinco dólares
... que guardaste en el bolsillo de tus vaqueros diciendo "¿quién sabe? igual son los cinco dólares de la suerte"
... cinco dólares
... que hoy has sacado durante el ensayo, extendiendo tu mano diciendo "tus honorarios, Clara"
... cinco dólares
... que han provocado nuestras risas, frescas y esperanzadas por tantos proyectos que se avecinan
... cinco dólares... el último billete que has mostrado antes de mañana, donde tantas cosas, quizás, están a punto de suceder.
... cinco ... otra vez cinco... ¿será casualidad? ¿te dije que ... ?

... sí...
... ya te lo dije
... no me hagas caso

Lustros


"Proviene del latín lustrum que quiere decir limpio, puro (la palabra española "lustre" proviene de este vocablo), y se refiere a la ceremonia de la Lustración (purificación) que se celebraba cada 5 años y era la más importante de la Roma primitiva. En ella se celebraban una serie de ritos y una comida. Todos los pater familiae (los patricios) estaban obligados a asistir y el que no lo hiciera perdía sus derechos ciudadanos hasta la próxima lustración. Un castigo muy importante, puesto que se perdía hasta el derecho a pleitear"

Y hablando de lustros, y aprovechando que la próxima primavera (mucho más cerca de lo que parece) se cumple uno más (perdón, cumplo uno más; hay que ver cómo cambio los tiempos verbales cuando me interesa), será un buen momento para una gran ceremonia de purificación. Dentrodeunacaracola me pregunta que para cuándo la limpieza hepática, le digo que voy a seguir ensuciando el hígado un poquito más y que, una vez pasadas las navidades y demás excesos, haremos una limpieza entera: kitchery, zumo de manzana, sales de Epson, aceite de oliva y otros manjares, para finalizar con una gran ceremonia de Lustración. Además, mi cumple lustros del año que viene cae en jueves, que aunque sea el cuarto día en las nuevas culturas, es en realidad el quinto día de la semana.

¿Casualidad? hace mucho que dejé de creer en ella.

Así que voy a agasajar esta no-creencia convirtiendo el 5 en mi número favorito para el próximo año; esta decisión repentina me llena de ilusión y gran expectativa ante las navidades que se avecinan, pues en cinco termina el número de la lotería que juego todos los años -y que siempre toca-

Y el cinco es mucho más (bendita wikipedia)
Y mientras todo esto llega, voy a ir lustrando mis botitas de charol. Por si acaso. No sea que lleguen los reyes magos y las encuentren llenas de barro (de repente se me está llenando el alma de navidad ¿o será de lo de siempre?)

Otoño y propósitos

El otoño ya se ha instalado a sus anchas en el parque del Retiro. Así lo dice la Rucia, cascabeleando de alegría mientras pisotea hojas amarillas contra el viento. La Rucia y el otoño desafían mis -todavía- ocho lustros y mis acartonados propósitos, y una vez más rescato de la basura la lista de los buenos quehaceres.

Y de nuevo se derrumban lentamente, a medida que avanza la tarde y decido que prefiero reírme con Fibi -y de Fibi- que ordenar papeles, o dormir en el sofá arropada por Bella que memorizar diálogos, y tomarme una jarra helada de cerveza en lugar de un nutritivo e hidratante vaso de agua. Y el último de los propósitos cae hoy, cuando suena el despertador, en ese instante en que las soledades se hacen más patentes que nunca, y decido que es muy pronto -o muy tarde- para ir a nadar, y que estoy cansada de agendas y calendarios y horarios, y que para eso es otoño y ha llegado el viento.

Abro el blog, quizás para rescatar el penúltimo de los propósitos -seguir pegando unas letras a otras, aunque no tengan sentido, no vaya a ser que se me dispersen demasiado las ideas- y veo la pintada que fotografié del muro de Berlín, y rescato la otra imagen que colgué en La Rucia meses atrás, y repaso la crónica del periódico y del telediario de anoche y un pensamiento pasa fugaz por mi cabeza "me hubiera gustado estar allí".

Y mientras junto estas letras, casi sin sentido pero sí con un propósito, borro los pocos que quedan en mi cuadriculada mente y decido que la única lista que vale es la de la compra (no vaya a ser que compre demasiada lechuga y se me olviden las cervezas) y el único pensamiento que quiero es el que esté libre de todo desasosiego. Que para eso se inventó el viento. Para volar.

sábado, 24 de octubre de 2009

Cero

...
Aproximadamente dos mil mañanas después de la primera noche (noche ebria e impúdica, amparados tras sus copas se dieron a la confidencia y al sexo, y la mañana les sorprendió descubriendo con las manos lo que sus bocas se habían contado) sumaron uno más uno y quizás no daba dos, sino uno y uno. "Será un error de la calculadora" tal vez pensaron, pero sumaron y sumaron y uno más uno seguía siendo uno y uno, que tal vez es lo mismo que dos, pero ¡ay, la duda! cruel y perversa se metió bajo la piel y de pronto cambiaron los olores, y los roces, y el brillo en las miradas, y los juegos.

Y partieron con su cuaderno de sumas y su lápiz de anotar, cada uno en una esquina, a sumar recuerdos y añoranzas y futuros que no existen y pasados que se fueron y los versos que escribieron y los besos que se dieron y las sábanas donde no jugaron y los deseos silenciados y las lágrimas que no compartieron y las nieves que pisaron y los sueños que alcanzaron y las dudas que tuvieron y los dedos enlazados y las miradas con las que se reconocieron... y lo días cómplices... y los días... y sumaron uno más uno, y quizá sean dos, y qué pasa si no es dos sino uno y uno, y acaso no es lo mismo dos que uno y uno, no, acaso no es lo mismo, o sí, y qué pasa si al final no lo es, qué pasa con el dolor... y partieron con su cuaderno de notas y su lápiz de sumar.

Uno más uno es igual a dos
"... y con las manos embarradas...
uno más uno es igual a uno y uno
...golpeamos a las puertas del amor...
uno menos uno es igual a cero
...niña que en vientos grises...
cero es el vacío donde todo cabe
...vientos verdes...
hasta el infinito...

... aguardó..."
...

miércoles, 21 de octubre de 2009

Nueva York

...
Hace una semana, Nueva York.
Llovía en Nueva York.
Frío de invierno, rascacielos altos, casas bajas, espacios abiertos, viento húmedo en la cara. Nueva York.

Sorprendentemente hermosa,
sigo recorriendo tus calles buscando tu mano, y detrás de cada esquina encuentro un recuerdo que jamás tuve, y me asaltan sensaciones que nunca ocurrieron.
O quizás era yo, con los poros del alma tan abiertos, dejando escapar emociones ocultas bajo mi bufanda roja.

Quizás era yo, deseando perderse
-y perderme-
en Nueva York.

Un paseo de ida y vuelta por el puente de Brooklyn... y el mar... y el viento...
solos tú y yo, como tantas veces en tantos rincones del mundo...
solos tú y yo, como tantas veces, en este rincón del alma.

Calles con abrazos en Nueva York
metros sin besos en Nueva York
luces de neón en Nueva York
tu piel y mi piel en Nueva York
una vida presente en Nueva York
no hay pasado
no hay futuro
en Nueva York

caen lágrimas...
en Nueva York.

Y un banco solitario se abre al futuro. Te fotografío,
me fotografías,
dos bancos solitarios mirando a un mismo lado;
me fotografías
te fotografío;
estamos solos
en Nueva York.
La hermosa.

New York...
...bye






"Imagina que no existe el Cielo
es fácil si lo intentas
sin el Infierno debajo nuestro
arriba nuestro,
solo el cielo

Imagina a toda la gente viviendo el hoy...
Imagina que no hay países
no es difícil de hacer
nadie por quien matar o morir
ni tampoco religión
imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz...

Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día
te unas a nosotros
y el mundo vivirá como uno

Imagina que no hay posesiones
quisiera saber si puedes
sin necesidad de gula o hambre
una hermandad de hombres
imagínate a toda la gente
compartiendo el mundo"
...

jueves, 1 de octubre de 2009

"MUCHO MÁS ALLÁ" (1958)

...
"Y qué si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me da a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
“¿es que soy yo? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?”

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues eso es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza"


(Alejandra Pizarnik)

...... "niña que en vientos grises
vientos verdes aguardó"..........

lunes, 28 de septiembre de 2009

Amanece... aunque sea lunes.

... porque siempre amanece.
... aunque sea lunes.
Cierro la puerta despacio después de dejar un beso suave en tu mejilla dormida.
... aunque sea lunes.
Levanto las persianas blancas de esta oficina gris, con el afán de prolongar espacios y de que mi mirada traspase los paneles de madera y la moqueta azul y vuelan mis ojos sobre tejados de ladrillo y se pierden... detrás de ese edificio... quizás está el mar. Y sueño.
... aunque sea lunes.
Consumo los primeros minutos laborables con un terrón de azúcar y leche desnatada, mientras paso rápidamente las páginas del diario, y los titulares desfilan velozmente y ya se han evaporado, mientras planeo las tardes de entresemana, las tardes dispuestas para mí, las horas escasas para vivir.
Los lunes son como días de año nuevo, amanecen resacosos de festividad, y los buenos proyectos se estrellan estrepitosamente con el timbrazo del despertador. Y todo está igual, tal y como lo dejamos el día anterior, y todo tiene la pesadez y el color de los domingos por la noche.
Pero hoy, aunque sea lunes, ha vuelto a amanecer. Y una tímida luz de sol se asoma por los cristales de mis ventanas desnudas, de mis ventanas dispuestas, de las ventanas que abro para que corra el aire, para que el viento desordene todos los papeles de mi escritorio.

Porque me he asomado a esta mañana luminosa.... y está amaneciendo.

Aunque sea lunes, está amaneciendo. Y yo también.
...

sábado, 26 de septiembre de 2009

Carcoma

...
La soledad.
La oscuridad.
La nostalgia.
Un mar desierto.
Una playa lejana.
Un pensamiento negro.
Una hora vacía.
La desidia.
La incertudimbre.
El lugar equivocado.
La palabra inadecuada.
Un beso no dado.
Un abrazo vacío.
Una palabra dura.
Una mirada apagada.
La distancia.
El nudo en el estómago.
Las horas muertas.
Una cama doble con un solo cuerpo.
La duda.
Una caricia contenida.
Una risa muerta.
Una sonrisa triste.
Carcoma en el alma.
Una esperanza acabada.
Carcoma que horada.
Un deseo extinguido.
Carcoma que pudre.
Un reproche latente.
Carcoma
...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Volver...

...
En el mediodía de Madrid, Buenos Aires prepara su amanecer. Recostados en nuetras camas de primera regalada, miramos desde la minúscula ventana todas las luces que brillan en la oscuridad, infinidad de luces, mientras el avión baja lentamente haciendo un giro sobre el, a esas horas, negro Río de la Plata; y compartimos auriculares para escuchar y cantar, bajito, en un susurro... volver..... Esa imagen se graba, se convierte en recuerdo de fuego, en uno de esos recuerdos que perdurarán sobre todos los tiempos, que pasarán a formar parte del, cada vez, más ajado álbum de la vida.

Y ahora, de vuelta a casa -siempre volviendo- mientras escucho música que despierte mis sentidos y consiga callar los quejidos del silencio, después de dar carpetazo a largas horas de cotidianeidad, en la oscuridad de una noche distinta, pienso cómo, una y otra vez, volvemos a los lugares que amamos, a los espacios que nos devuelven la serenidad, a los rincones que nos envuelven en su refugio. Y no sé si todos los caminos, aún los que nos faltan por recorrer, los caminos paralelos y los caminos dispares, los que nos acercarán o los que nos separarán, no sé si, al final de todo, del devenir de todos los días al fin de toda la existencia, no vuelven, una y otra vez, a rememorar ese pequeño e íntimo instante en que fuimos felices, ese momento glorioso de dicha y paz.

No sé si vendrán trenes que circularán sobre raíles diferentes, o si algún tranvía, a la vuelta de la esquina, traerá un distinto y nuevo olor a futura nostalgia. No sé si, una y otra vez, somos lo que fuimos y lo que seremos, no sé si todo es un bucle, no sé si rodamos en una espiral que, al fin de todos los días, nos deja, exhaustos y felices -o infelices- en el mismo e inmenso centro de la eternidad.

No sé si todas las nostalgias, las que tan laboriosamente construimos desde el inicio de nuestra vida, no sé si todas las infancias, y todos los primeros -y últimos- amores, no sé si todos los llantos y los recuerdos y las incertidumbres y los destellos fugaces y gloriosos y la dicha y la eternidad de un minuto al viento y la risa y la complicidad y la compañía y el café y el libro y la lámpara sobre el sofá y la tarde al sol y la piel con piel y tu olor y los otros olores y el sabor de todos los besos, no sé si todas las soledades, las de antes y las de ahora, las que en este instante están juntado sus letras para volverse a nombrar, en ese mañana incierto e inexistente, no sé si todo es lo mismo, no sé si al final estaré, como siempre, en el centro de todo, sola y ahíta.

Volviendo, como siempre... es lo único que sé hacer... volver...
...

domingo, 20 de septiembre de 2009

Noche

Se rompe la noche en mil pedazos de estrellas, resquebrajando el universo en el centro mismo de su ser. Y se hace el silencio. Un silencio lleno de preguntas, de ayeres, de mañanas inciertos, de miedo. La noche y el silencio se ennovian con un llanto callado a modo de abrazo, y acarician un tango triste escrito con recuerdos... recuerdos que atan... o recuerdos que unen... Y está la oscuridad de la incertidumbre, y manos que se buscan al borde del precipicio, en un desesperado intento... no me dejes caer... sujétame a tu pecho... que tengo miedo.

Por la noche acecha la muerte, traidora, muerte callada. Y una fotografía amarillea en un segundo los colores de un verano en un invierno luminoso, y los besos se tornan más cálidos, más tiernos, más suaves... más tristes... besos lentos con una lágrima orillando tus labios. Repaso ayeres escritos con palabras, y no encuentro espacios que no hayan sido transitados por tu voz, y todas las palabras empiezan por vocal, y el abecedario lo componen las letras de tu nombre; cinco letras para escribir un mundo.

Y vuelan mis manos sin querer hacerlo, profanando este espacio con un grito callado, sorprendiendo tus ojos con esta cruel traición... perdóname mi amor... es tan impúdico este llanto... y tan atrevida la oscuridad de esta noche... de esta noche tan oscura... perdóname tus lágrimas...

...

viernes, 18 de septiembre de 2009

Garganta con arena


"actúa ... la gente está aplaudiendo...
y aunque te estés muriendo no conocen tu dolor..."

Canta, ríe, juega, baila, corre, llora, lee, aprende, calla, grita, vive, duerme, abraza, ama, siente, piensa, habla, estudia, duerme ....

... encuentra un escenario para vivir ...
... busca un escenario donde morir ...

http://www.youtube.com/watch?v=G0VTFHlA2MI

... para tí, mi mirada azul...

Viaje al centro del corazón.

5 semanas. Ni un día más, ni un día menos.
5 semanas, suficientes para ver lo visto y conocer lo conocido, insuficientes para recorrer una sola ciudad baldosa a baldosa, huella por huella, siglo por siglo.
5 semanas.
Paisajes nuevos, cielos abiertos, ciudades queridas, conocidas y añoradas, andenes, trenes y autobuses para seguir dejando abierta la improvisación.
Y un solo día, un solo trayecto de ida para llegar al centro del corazón.
La carretera que corre desde Salta hasta Tucumán.

viernes, 7 de agosto de 2009

Planeando...

...nuevos viajes, nuevos días de nuevos caminos. Este año ha podido la nostalgia, y el tango. Tus ojos azules brillan escuchando "Garganta de arena" y apretando lágrimas me dices "volvemos a Buenos Aires". Y la Rucia y yo nos levantamos temprano, y frenamos la marcha al pasar por la esquina de Francisco Silvela donde siempre nos espera un rico olor a nostalgia: ahora sí, es el momento de preparar la marcha.

Y ya está la ruta medio perfilada. Tango, teatro, los Andes, amigos que conocimos, viejas calles ya transitadas, el frío del invierno, el río de la plata, el colectivo, Montevideo... de repente los días son escasos, las horas cortas para tanto recorrido. Y los sentidos se aprestan para ser calmados, y colmados... colmados en exceso, en un derroche de sensaciones, desgastándose al ritmo de las suelas de las botas, lustrándose la piel como zapatitos de cristal para bailes de domingo.

Y hay canciones que avivan recuerdos, y los días que faltan se consumen repletos de prisas, y una urgencia de viento y de besos me va poblando el alma. Transitaremos los días laborables de un invierno porteño, buscando rincones que guardan trozos de Madrid, cuando teníamos esa edad en la que nuestro barrio era nuestro cobijo, y la ciudad sólo un sitio del que escapar.

Y entre mates y tertulias y noches que empezarán al caer un telón nuevas rutas improvisadas asombrarán nuestro pequeño mundo, y nuestra particular visión de la vida. En este tiempo previo mis dedos teclean velozmente y las imágenes en la pantalla saltan, y cambio la ruta, y propongo nuevos planes, y entre tecla y tecla un amigo nuevo se presenta desde el otro lado del mundo y nos propone un teatro, y una página de la guía nos habla del antro más acogedor y nostálgico del viejo San Telmo y otra vez cambiamos los días y las llegadas y las partidas...

Cuando despegue el avión se hará el silencio en mi cabeza y en mis manos. Y ojalá se nos llene el alma y la piel de blancas y serenas melodías...

martes, 14 de julio de 2009

Borrador de basura (o de cómo la inspiración se fue al carajo antes de llegar a algo productivo)


Toda la acción se desarrolla con un único decorado: espacio entre pasillos de una oficina, con un banco, una fuente de agua (de bidón), etc…

Inicio acción: Son las 19,30 de un jueves. Como todos los días, a esa hora se reúnen las mujeres en un lugar de la oficina para tomar un café, una fruta, un bollo y charlar un rato. Su jornada de trabajo es de 18 a 21 horas. Cada una está encargada de una planta de la oficina.

Luz. En escena Mari Carmen (está embarazada) y Rosa. Son hermanas. Están abriendo una bolsa de plástico y sacando cosas que colocan sobre el banco.

MC.- (Quitándose los zuecos y masajeándose los pies. A su lado en el banco un paquete de donuts de chocolate y una bolsa de magdalenas) Ufff, hoy estoy que me muero eh? Llevo toda la semana arrastrándome pero hoy no sé si conseguiré terminar el día de pie. Mira cómo tengo los pies y los tobillos… bueno… tobillos por decir algo, están hinchadísimos, mira, mira cómo están.
Rosa.- (Sacando de la bolsa unas piezas de fruta) Pues yo no los veo hinchados, todos los días lo mismo. Una cosa es que te duelan y otra que te vayan a reventar, mujer, cada día más exagerada.
MC.- Cómo se nota que tú no tienes una barriga que aguantar; ya me gustaría verte en mi situación, con un triponcio de siete meses y todo el día en pie, trabajando y corriendo, corriendo y trabajando y cocinando y limpiando y vuelta a trabajar, siempre, siempre corriendo… ya, ya me gustaría verte en mi lugar.
Rosa.- No estoy en tu lugar porque no quiero, y tú estás en ese lugar porque quieres, que nadie te obliga a parir un hijo tras otro. Es tu decisión y ahora no te hagas la mártir, que tienes lo que te has buscado.
MC.- (subiendo el tono) Lo que me he buscado no, lo que me obliga mi condición de mujer …
Rosa.- (interrumpiéndola y alzando más la voz) ¡¿ lo que te obliga tu condición de mujer?! ¡¡¿¿tu condición de mujer??!! ¡¡¡tu condición de coneja, querrás decir, porque…!!!
(Entran en escena Inés y Antonia, llevando las bolsas de basura; Inés lleva un termo con café y Antonia un paquete de galletas)

Inés.- (hablando alto para interrumpir la discusión) ¿ya estamos con la discusión de las 19,30? ¿Jamás os cansáis? ¡Qué perseverancia, por dios!
Antonia.- ¿Hoy que toca? ¿Dieta, embarazo, hijos, tabaco, amantes…?
Rosa.- Hoy es lo mejor del mundo, lo último que me faltaba por oír. Jamás, ¡jamás en mi vida! ¿Oís? ¡Jamás he escuchado una parida semejante!
Antonia.- ¿Lo de parida es por ella?
MC.- o por tu madre, si te parece…
Antonia.- eh que haya paz, que era un chiste a ver si podemos merendar tranquilas.
Rosa.- Bueno, pues haz los chistes a costa de tu familia, pero no te metas con mi hermana que ella no se ha metido contigo.
Antonia.- Vale ¡chicas! ¿Chicas? ¿Qué os pasa? Es jueves, mañana viernes, fin de semana, cervecitas, bailecito, paseíto… tranquilas vale?
MC.- (Abriendo el paquete de donuts) Perdona, es que cada vez llevo esto peor y se me está poniendo el carácter… como no lo suelte pronto, no sé cómo voy a acabar.
Inés.- (sirviendo el café en vasos de plástico) Pues como sigas comiendo bollos, acabarás como un ocelote, ya verás.
Antonia.- ¿Y tú que sabes lo que es un ocelote?
Inés.- Pues un animal, no?
Antonia.- Sí, pero no gordo, mujer. Si es como un gato grande con piel de pantera.
Inés.- Bueno, pero tiene nombre de animal gordo no? O a mí me lo parece.
Antonia.- Vale, pero no saques el tema de las gorduras que la liamos del todo. Toma, Rosa
(ofreciéndole galletas)
Rosa.- No, hoy y mañana estoy a fruta, que el sábado tengo una cena y quiero ir muy guapa y muy ajustada.
MC.- ¿El sábado? ¿Este sábado? Quería salir con Javi y que te quedaras con los niños…
Rosa.- (interrumpiendo) no, no, no, haberlo dicho antes, este sábado no, lo siento, si quieres el próximo, éste te quedas en casa ejerciendo tu condición de mujer que yo voy a hacer lo mismo pero de otra manera.
Antonia.- ummmm… ¿dónde, cómo, con quien, cuándo?
Inés.- ¿cuántos?
Rosa.- Ochenta, no te fastidia… uno… pero qué uno.
MC.- Pero qué putón eres, parece mentira que seamos hermanas.
Rosa.- Desde luego, parece mentira.
Inés.- (Derramando un poco el café que acaba de probar) ¡coño!.. que me quemo… todos los días me pasa lo mismo… (limpiando las gotas del suelo con uno de los trapos que cuelgan del carro) ¿Lola ha venido?
Antonia.- Sí, la acabo de ver, estaba terminando un despacho y ya venía.
Inés.- Siempre igual. Pues si no espabila cuando llegue ya nos hemos ido.
Antonia.- (A Rosa) Venga, cuenta, alégranos la tarde.
Rosa.- No, bonita, yo no cuento hasta que tú no sueltes prenda.
Antonia.- (A la defensiva) ¿Yo? ¿Qué tengo que contar yo?
Rosa.- Tú sabrás… Pero creo que entre semana nunca te había visto con el ojo pintado.
Antonia.- (Zanjando la cuestión) Será que no me miras de cerca.
Rosa.- … Será…
MC.- (A Rosa) Cuéntame ¿le conozco?
Rosa.- …no
MC.- ¿es del barrio?
Rosa.-. …no
MC.- ¿del club de montaña?
Rosa.- …no
MC.- ¿del yoga?
Rosa.- …noooo
MC.- ¿¿de dónde??

(Mientras están empezando a discutir entra Lola. Lleva un spray colgando de un bolsillo de la bata y una bolsa grande de basura que vuelca en el contenedor. En el otro bolsillo papeles arrugado)

Lola.- Perdón perdón perdón ¿llego a tiempo? ¿queda café?
Inés.- Sí, pero por los pelos. Cualquier día llegas y meriendas tú solita.
Lola.- Es que no me gusta merendar sin haber terminado todo ese lado de la planta. Así tengo luego la sensación de que me queda muy poco.
Antonia.- ¿Y qué más da lo que te quede? Aunque termines antes de las 21 tampoco te vas a ir.
Lola.- Ya, ya, pero a mí me gusta así, que queréis que os diga, son manías. Y estaba terminando el despacho del contable, que siempre se va muy tarde.
Antonia.- Pues cuando hemos llegado hoy ya no quedaba nadie, y cuando te he avisado para que vinieras estabas en su despacho muy paradita cotilleando algo, así que no nos vengas con cuentos chinos.
Inés.- ¿Cotilleando? Lola, coño, un día te pillan y te buscas un lío, y de paso nos metes a todas en un buen marrón.
Lola.- (mientras bebe el café saca unos papeles del bolsillo) No, cotilleando no, sólo que al volcar su papelera en la bolsa había unos papeles que me han llamado la atención.
Inés.- (Interrumpiendo enfadada) Es que el problema es que a ti siempre te llama la atención todo lo que encuentras por ahí, y si quieres ir por la calle revolviendo basuras allá tú, pero en el trabajo no, porque si a ti no te importa perderlo a mí sí, vale? Que me paso el día trabajando por mí y por la zángana de mi hija para que tú y tu curiosidad lo mandéis todo a la mierda.
Antonia.- Bueno, Inés, tampoco saques los pies del tiesto que te embalas, y para mártir de la vida ya tenemos a Mari Carmen.
MC.- A mi dejarme en paz que hoy no tengo el chirri para ruidos.
Rosa.- Afortunadamente, porque eres capaz de embarazarte cuando aún no ha salido la criatura.
Antonia.- (riendo) ¿te imaginas? Un óvulo montado encima de un espermatozoide, como si fuera su caballo, corriendo por las trompas al grito de ¡¡¡abran pasooo!!!
Rosa.- (más risas) sí, y la criaturita intentando ponerse cabeza abajo a toda leche diciendo “vooyyyy, voyyy…!!!”
(todas empiezan a reír imaginando la situación)
MC.- (sujetándose la tripa) ay, que se me cae, no me hagáis reír que se me cae…
Inés.- (poniéndole una papelera entre las piernas) Suéltalo, que yo te lo sujeto
(risas de todas simulando un parto de emergencia)
Lola.- (dándole un beso a Inés en la mejilla) No te enfades cariño, que tampoco hago nada malo, y además, tengo cuidado.
Antonia.- Eso es, que tampoco es para tanto. ¿Y qué papeles decías que te habían llamado la atención?
Lola.- Si tampoco es nada del otro mundo. Unos poemas.
Inés.- ¿Unos poemas? ¿Nos van a echar por unos poemas? (gesto de las demás de “ya vale”) va… ¿qué hay de raro en eso?
Lola.- No es que sea raro. Es que todos los papeles siempre son números, sumas…
MC.- Pues lo normal en el despacho de un contable.
Lola.- Sí, y por eso esto me ha llamado la atención.
Antonia.- Bueno, pero un poema tampoco es una cosa del otro mundo. Te puede chocar, pero vale, de ahí no pasa.
Lola.- Ya… pero no sé…. Ya sabéis cómo es ese tipo… no sé…. Es gris.
Rosa.- Gris… con un culito muy bien apañado.
MC.- ¡ala, no te podías fijar en otra cosa!
Rosa.- Sí, en la bondad de su corazón, no te jode... Le veo de vez en cuando, al marcharse, y le veo de espaldas; ¿en qué quieres que me fije?
MC.- Pues en otra cosa que no sea su culo, que esté de espaldas, de frente o cabeza abajo tú sólo verías su culo.
Inés.- Chicas, ¿dejáis de discutir, Lola termina de contar y seguimos trabajando o limpiamos los despachos de madrugada?
Lola.- Pues eso. La verdad es que el tipo es… no sé si raro es la palabra, al fin y al cabo ¿quien no lo es?
Antonia.- (murmurando) … pensamiento filosófico de las ocho menos veinte…
Inés.- (en el mismo tono)… ¿te callas?
Lola.- Porque mayor no es, aunque lo parezca… yo le echo unos 35 ó 40…
Rosa.- (interrumpiendo) A ese culito yo le echaba alguno más.
MC.- ¡Pero qué zorra eres!
Inés.- (enfadada) ¡¿Os calláis, la dejáis contar y nos enteramos de la historia o lo dejamos aquí y seguimos limpiando?!
(gesto de todas de “vale, me callo”)
Lola.- Y tienes razón, Rosa, el chico está bien, es alto, mono, delgado… pero no sé, hay algo en él… misterioso? Oscuro? Gris? No sabría definirlo. Cuando llegamos no queda nadie en la oficina, salvo él. Mientras limpio los despachos de la planta, veo la luz encendida del suyo, oigo sus manos sobre la calculadora, huelo el humo del último cigarro que fuma mientras apaga el ordenador.
Rosa.- ¿No estaba prohibido fumar en la oficina?
Lola.- Sí, pero él fuma cuando no hay nadie. Es casi como un ritual. Cuando se marcha, siempre a la misma hora, y limpio su despacho, hay dos cigarros en el cenicero: yo creo que el primero lo fuma cuando los demás se van, y otro justo antes de marcharse él.
Inés.- ¿Aligeras o…?
Lola.- (con gesto de “déjame terminar y calla”) Y a mí no me parece normal, qué queréis que os diga. Un chico joven, atractivo, y con ese gesto tan serio, tan adusto… no sé… hay en él un algo de melancolía, o de tristeza, o de las dos cosas…
Rosa.- (interrumpiendo de nuevo) ¡¡y qué coño joder!! ¡Que alguien que se queda currando cuando aquí no hay ni dios es imbécil, las cosas como son!
Inés.- ¿Serías capaz de escuchar sin decir gilipolleces cada dos por tres o te vas a limpiar los retretes y nos dejas saber cómo termina la historia?
Antonia.- (a Inés) ¿y tú serías capaz de ignorarla y así es una histérica menos jodiendo la marrana?
MC.- (A Lola) ¿y tú serías capaz de sintetizar y de ir al grano antes de que me toque parir o me voy a quedar sin saber el resto del cotilleo?
Lola.- ¡Pero si no hay ningún cotilleo! Sois vosotras las que estáis magnificándolo todo. Os lo dije desde el principio: encontré unos papeles que me llamaron la atención.
Inés.- A ver, déjamelos (Lola le entrega unos pos-it arrugados/estirados) “¿Quieres que de ese néctar delicioso/ no te amargue la hez?/ Pues aspíralo, acércalo a tus labios/ y déjalo después./ ¿Quieres que conservemos una dulce/ memoria de este amor?/ Pues amémonos hoy mucho, y mañana/ digámonos ¡adiós!”
(Silencio de todas tipo ¿y…?)

Lola.- Lee, lee el otro.
Inés.- “Mi vida es un erial:/ flor que toco se deshoja;/ que en mi camino fatal/ alguien va sembrando el mal/ para que yo lo recoja”
(Silencio de todas)

Lola.- ¿Veis que bonito? ¡¡ Se ha enamorado!!
(Más silencio que rompe Rosa)
Rosa.- ¡ahí va! ¿y cómo has llegado a esa conclusión? ¿Por lo de la flor deshojada?
(Inés, Antonia y MC estallan en una carcajada)
Lola.- (Enfadada) ¿En tu vida hay espacio para algo que no sea la broma o el cinismo?
Rosa.- (Gesto de “no te pases”)…ehhhh….
Lola.- ¿Por qué tienes que estropearlo todo? ¿Por qué nunca me dejas contar una historia bonita sin hacer alguna broma, o soltar cualquier ordinariez? ¿Por qué conviertes un poema en algo sucio y…?
Rosa.- (Interrumpe un poco enfadada) ¿Por qué estás tan alterada? ¿Y qué he hecho yo para que me ataques de esa manera? Mirar chicas, no sé qué os pasa hoy pero el ambiente está un poco alteradillo ¿no creéis? Así que me pongo mi musiquita, sigo limpiando y si os veo a la salida bien, si no hasta mañana, que espero vengáis con cara y ánimo de viernes, vale? Chao..
(se pone los cascos de su MP4 y se va)
MC.- (Levantándose pesada) Yo también voy a seguir que voy más lenta que vosotras… y además, los gritos no son buenos para Candelita
(se toca la tripa)
Inés.- (Levantándose también) ¿Candela por fin? Que bonito…. Me doy prisa con lo mío y te echo una mano ¿vale?
MC.- Gracias cariño, qué bien me viene hoy.
(Mutis de Inés y MC)
Antonia.- (A Lola) ¿Me dejas leerlos otra vez? (Lola se los da y Antonia los lee en un murmullo) Son bonitos… Pero no quiere decir que se haya enamorado, mujer.
Lola.- (Tajante) Son de Bécquer. Y si alguien escribe poemas de Bécquer, cualquier poema de Bécquer, es que se ha enamorado.
Antonia.- Bueno… (le da un beso en la frente) venga, vamos a seguir…
(se va cantando bajito… “mujer, si puedes tú con Dios hablar…”).

Lola se queda un momento releyendo los poemas, los guarda con cuidado en el bolsillo de su bata y se va. OSCURO.

martes, 23 de junio de 2009

Caleidoscopio



Me gustaría contemplarte a través de un caleidoscopio. De repente tu contorno se desdibujaría, tu cara se convertiría en un puzzle imposible de encajar y los colores vivos y brillantes, colores imposibles si te contemplo al natural, deformarían tu imagen, la volverían del revés y la harían irreconocible. Y sin embargo seguirías siendo tú. Serías tú desde el otro lado, "ese que no te viste y yo te veo, nadador por tu fondo, preciosísimo (*)" , serías tú emergiendo de la luz de las tinieblas, serías tú en una cálida y luminosa mañana de verano. Porque serías un tú deforme, pero seguirías siendo tú. Serías un tú extraño, un tú desnudo -sobre todo desnudo-, un tú ligero, libre de esa pesada carga que tan pacientemente construíste en los años de la oscuridad. Serías tantos tús como las múltiples formas y colores que se hacen y deshacen en cada giro del caleidoscopio.

Porque estamos llenos de polos opuestos. El ying y el yang, la luz y la oscuridad, la maldad y la humanidad, lo terrible y lo hermoso. Como niños obstinados adoptamos formas rígidas y vestimos trajes eternos, aunque se nos rompa la piel bajo costuras apretadas.

Porque si entro en el caleidoscopio y me miras desde el otro lado, quizás te sorprenda una negrura repentina, y detrás de una amable sonrisa sopla un fuerte viento de tormenta, y hay nubes oscuras -muy oscuras- corriendo veloces unas contra otras. Porque a veces me asalta la furia, y está pintada en blanco y negro. Verías mi yo extraño, mi yo desnudo e indefenso, y seguiría siendo yo.

Y nos complementamos y vivimos y nos mezclamos y nos soportamos y nos amamos y nos liberamos. Es el tiempo de los colores, de los amaneceres extraños. Y cada día abriré despacio un extremo del caleidoscopio, meteré el primer beso pintado que dejo en tu mejilla, la primera palabra que escuche al encender la radio, el primer café, el primer saludo, la primera página del periódico y agitaré, agitaré, y miraré la imagen proyectada en el fondo de colores. Soplaré, y la espaciré al aire. Y ese día hará frío o calor, lloverá o soplará un viento cálido, caerán las hojas muertas o una verde luz de primavera se filtrará por las rendijas de tus párpados dormidos. Y seguiré siendo yo, en ese día del que no podré escapar; y serás tú, aunque te ahogues entre colores.

Y habrá que vivirlo, porque estamos dentro... muy dentro...

(*) Pedro Salinas - La Voz a ti debida -

lunes, 8 de junio de 2009

Retazos






Los recuerdos de mi vida están llenos de retazos de infancia. Y mi infancia, como si de un puzzle se tratara, se compone de piezas muy estructuradas, muy delimitadas: navidades, cumpleaños y verano. Luego ya, un poco más mayor, las fiestas de mi barrio, San Antonio de la Florida, recortan una cuarta pieza para el puzzle, la primera de una sucesión de piezas y piezas, hasta que el puzzle desborda sus límites, borra sus contornos, y la vida empieza a ser un caos.

Las piezas de mi infancia eran simples y sin recovecos: luminosas, felices, coloridas... un verano tras otro, y una navidad, y los sucesivos cumpleaños, los colores eran los mismos, y las canciones, y la luz, y las risas, y los juegos, y la simplicidad... y la compañía... sobre todo, la compañía... Qué protegida crecí, rodeada de hermanos, primos, padres, tíos (los de verdad y los postizos, tan de verdad como los otros), amigos de los padres, de los hermanos, de los tíos..... Cuánta gente cercando el puzzle de mi universo... cuánta serenidad, que pequeño y qué perfecto es el mundo durante una apacible noche de verano... ah... el verano... esos veranos de sierra y playa, con las manos construía caminos en la tierra para jugar a las chapas, y castillos de arena con muros conteniendo las olas del mar.

Hoy hay lágrimas bañando el sol de mi infancia y siento que se ha hundido en el agua la torre de la princesa, y se ha hecho el silencio en el patio de atrás del enorme caserón veraniego, donde tantas noches jugamos al escondite entre los grillos y tantas siestas ocultamos cigarrillos robados e ingenuas complicidades. Hoy me reencuentro con ese pasado tan amado y tan añorado, y es una ausencia la que nos ha reunido. Un eslabón de la enorme cadena se rompe, y hago esfuerzos, todos los hacemos, en un desesperado intento, porque la cadena siga intacta, acogiendo flores cada vez más marchitas. Hoy abrazo a compañeros de antiguos juegos y a los, ya viejos, guardianes de mi inocencia... esos que aún ríen como niños y siguen creyendo en mí.

Nos despedimos con dos besos, que son dos citas: mañana una, temprano, la más dolorosa, la del definitivo adiós, el segundo de una larga sucesión de adioses; la segunda, en dos semanas... como jóvenes juerguistas hacen planes para ir al teatro, todos juntos, como siempre... y no sé si podré concentrarme y salir al escenario cuando se alce el telón, sin pensar en los sitios vacíos del patio de butacas.

Depositaré en tu honor una rosa, y bajaré la cabeza, y te lanzaré un beso con un murmullo de "gracias"

domingo, 7 de junio de 2009

Mentiras...

Sube el telón, y da comienzo la función. La mayor ficción. La mentira mejor construida del mundo. Mentira de pasos medidos, gestos colocados, palabras dispuestas milimétricamente, espera medio segundo antes de hablar, sube el tono, cierra la frase, no te entiendo, no te escucho, no mires arriba, no bajes los ojos, concéntrate, déjate fuera, métete dentro, estate aquí, que no se te note el temblor, la mano firme, el paso seguro, aprende y olvida, no tropieces con los muebles, no trabuques las palabras takatakataka teketeketeke no tires el texto, cuidado que te enfilas... y así se va construyendo... y es mentira... mentira...

Y no hay verdad más grande que esa.

Tanto tiempo aprendiendo a ser otro, tanta soledad compartida con palabras escritas, durante meses, idas y venidas en coche, susurrando en voz alta, gritando en voz baja... intento comprenderte, voy a desgranarte, detrás de esa frase tan banal escondes mil sentimientos, debajo de esa risa tonta y casual una lágrima se contiene apretada, luchando por no salir, porque no se te note la tristeza... y yo te voy a descubrir, voy a dejarte al desnudo, a mí no me mientes... y te voy estudiando, te voy aprendiendo, te voy conociendo, te voy entendiendo... y me vas provocando y te estoy compadeciendo y me siento impotente: quiero cambiar tu gesto, tu callada quietud, tu sonrisa triste, tu suspiro ahogado; quiero bailar sin cojear, no rendirte si escuchas su voz tras el teléfono, quiero vengar al hijo muerto con un cuchillito que apenas cabía en un puño... pero todo está escrito ya, y no puedo cambiarlo.. y entonces cojo cada palabra, cada letra, la desentraño, la separo y empiezo a juntarlas de nuevo, la eme con la a.. ma... y descubro lo que escondes, conozco tu pasado, lo que jamás contaste a nadie, sé lo que haces aquí, a mí no me engañan tu voz firme ni tu cuidada sonrisa... y cuando sube el telón estás ahí, y yo contigo, poniendo el sonido en tu voz, el gesto en tus manos, el brillo en tus ojos, el movimiento en tus pasos, el suspiro en tu alma...

...intentando que tu verdad sea más grande que mi mentira.

martes, 2 de junio de 2009

Muros

Los muros sólo sirven para hacer pintadas. Porque no protegen, ni unen extremos, ni siquiera tienen una sombra fresca donde reposar una calurosa tarde de verano... al contrario... cemento que abrasa, cemento que separa, cemento gris que mata, cemento opaco que oculta árboles y miradas.

...cemento cuarteando corazones... cemento diluyendo besos sonoros... cemento ardiendo...

Píntame un corazón en verde en cada ladrillo que veas, háblame del viento, y del mar, y de cómo cae la tarde desde nuestro balcón, sálvate la vida con sonrisas y caricias y palabras amables... dame un arma de destrucción masiva de asfaltos y torres de hormigón... que se alce el telón, arriba las luces, la vida empieza tras ventanas sin cristales.

Pinta pinta pinta escribe escribe escribe no más muros no más grises de repente una garra me está oprimiendo el corazón cuando veo un muro y me habla de historias tristes de historias trágicas de vida cercenada de himnos duros de esperanzas muertas de tantos años perdidos si no derribamos todos los muros si no pintamos todos los muros de tantos días inútiles por cada minuto que pensamos en blanco y negro por cada segundo de encefalograma plano por cada beso perdido y cada poema sin leer...

... escríbeme palabras hermosas y llenaré todos los muros de colores...

lunes, 18 de mayo de 2009

Olores y colores

En Francisco Silvela esquina Ferrer del Río hay una cafetería/horno de pan y bollos, que siempre tiene la puerta abierta, haga frío o calor. Los días en que la Rucia y yo vamos juntas a trabajar, pasamos delante de su puerta muy tempranito, y un rico olor a croissant recién hecho nos espera siempre en esa esquina. E invariablemente, siempre, siempre -y hoy no podía ser menos- al tiempo que el rico aroma impregna mis sentidos, el recuerdo de Buenos Aires estalla en todo el centro de mis nostalgias. No sé por qué, pero es así. Y sigo pedaleando, haciendo recuento de olores y colores, y pensando con que facilidad me abordan y me asaltan, cual piratas al acecho, provocando añoranzas y removiendo sentidos.

Y no sé si es que los (mis) sentidos aprovechan cualquier pretexto, por banal que sea, para movilizarse en un, quizás, desesperado intento por esquivar una batalla contra la artrosis espiritual, o es que está abierto el baúl de los recuerdos, presto no para que éstos me asalten al menor descuido, sino para ser llenado con nuevas fotografías y nuevas sensaciones y nuevas certezas y nuevos lugares donde sentir algo parecido a la quietud, que para mí es lo mismo que saber que en ese rincón yo podría ser feliz.

Y así continúo el resto del camino: se ha abierto la caja de los truenos, y el mar me viene reflejado en una línea de plata que ayer el sol dibujó sobre el lago del Retiro... el mar... cuantos veranos adolescentes, cuanta infancia de inocencia y arena; pego mi nariz a la tela pintada de elefantes que cubre el sofá, y Jaisalmer me ahoga en su calor y en su olor... tantos colores tiñendo un trocito de desierto... una vaca cotillea el interior de una casa mientras una niña vestida de princesa sonríe asomada a la ventana... y sigo pedaleando a golpe de recuerdos, pensando lo pequeño que se ve el mundo si cierro los ojos y qué grandes y profundas son sus nostalgias... tres pedaladas más, bordeo el faro del fin del mundo y pongo los pies sobre el asfalto... fin del primer asalto.

Y durante todo el camino, el timbre de la Rucia tintinea como una campanita cada vez que pisa algún bache (es decir, que tintinea continuamente), y yo sonrío, pensando lo entretenidas que hemos ido todo el rato, yo añorando y ella cantando.

jueves, 7 de mayo de 2009

Chiqui Charly (homenaje)

Charly es un mono muy parecido al de la imagen, sólo que con un manojillo de pelos de punta, un plátano agarrado en la cola y una camiseta muy pequeña para su descomunal tripa donde se lee Chiqui Charly.

A Charly le gusta el viento, y recorrer Madrid agarrado al manillar de La Rucia. Hasta pone cara de velocidad. Cuando lleva varios días sin salir de casa (lo que ocurre a menudo) protesta.

El martes a las 7 a.m. ahí estábamos los tres, disfrutando de esta explosión de primavera. Ocho kilómetros y cuarenta minutos después (La Rucia no tenía ninguna prisa por llegar a su destino, y yo tampoco) me paré en seco... Charly no estaba... en algún bache del camino sus manitas se habían soltado del manillar... y yo no me dí cuenta. Tuve ganas de llorar. Luego pensé que algún niño hoy sería un poquito más feliz. Pero seguí teniendo ganas de llorar. Los cien metros que restaban para llegar a la oficina los hicimos en silencio, con una rodada pesada y lenta, como un invierno de paraguas grises.

martes, 28 de abril de 2009

Cumpleando... Festejando...


¡¡Mañana es el cumpleaños de La Rucia!! ¡Su primer cumpleaños! Y para celebrarlo un completo programa de festejos: Museo del Prado, Vegaviana y "Cuento de invierno" en el Español. Entre medias, lo que venga. Y como, azares de la vida, también es mi cumpleaños, el miércoles se despoja de etiquetas laborables y se viste de fiesta, trajecito de colores y lazos hechos para la ocasión.

Y por si no me diera tiempo a soplar las velas mientras me apuro pensando un deseo, soplo ahora, y deseo que el nuevo año no me deje indiferente; quiero que sople fuerte el viento, el de fuera y el de dentro.
Quiero lágrimas en mis acartonados ojos, no de dolor, sino de sentimiento (aunque el sentimiento provoque dolor)
Quiero que se me queden cortas las vestiduras, y encontrar gigantes camuflados en molinos de viento.
Quiero leer palabras hermosas, conocer algún lugar donde sienta que podría vivir en él, encontrar ese balcón donde tener, al alcance de la mano, los tejados y los atardeceres del viejo Madrid.
Quiero ver el mar.
Deseo un viejo escenario cargado de siglos e historias.
Quiero que se me desborde la emoción, y palabras y sonrisas amables (amables de amar), y labios llenos de besos.
Quiero un año de abrazos y besos.
Y de deseos.

miércoles, 15 de abril de 2009

Último minuto

Siempre hay un último minuto para todo: agazapado, escondido en la oscuridad, o acechando a la vuelta de la esquina, de esa última esquina donde se dan cita la tristeza y la melancolía, en una última hora de la tarde, cuando un último suspiro de sol te recuerda que ya vino, que está ahí -en realidad, siempre estuvo- ese último minuto.

Siempre hay un último minuto para el vacío, para la soledad, para la tenaza en el estómago, para la incertidumbre, para el rencor, para la tristeza, para las lágrimas sobre el papel, para la nada, para la fotografía vieja, ya amarilla, ya gastada, para lo que no fue, o para lo que fue y no será.

Siempre hay un último minuto para un último poema, y un último beso, y un te quiero robado en un último intento. Siempre hay un último minuto para el amor.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Verbalizando


Ámame, Teatralízame, Bésame, Dibújame, Acaríciame, Léeme, Escríbeme, Recórreme, Háblame, Vísteme, Desnúdame, Paséame, Admírame, Obsérvame, Píntame, Cántame, Duérmeme, Mímame, Ríeme, Recuérdame, Añórame, Mírame, Ínventame

Ámate, Háblate, Léete, Teatralízate, Desnúdate, Paséate, Vístete, Admírate, Dibújate, Obsérvate, Bésate, Píntate, Cántate, Duérmete, Invéntate, Escríbete, Mímate, Acaríciate, Ríete, Recuérdate, Recórrete, Añórate, Mírate...

Amando, Acariciando, Escribiendo, Hablando, Desnudando, Recorriendo, Inventando, Vistiendo, Leyendo, Cantando, Durmiendo, Dibujando, Besando, Pintando, Paseando, Riendo, Observando, Mimando, Recordando, Añorando, Mirando, Admirando, Teatralizando….

....va pasando la vida... viviendo...

miércoles, 4 de marzo de 2009

La Rucia






He aquí. La Rucia. Bueno, esta en realidad es la hermana pequeña de La Rucia. La de la foto sólo tiene 1 marcha, La Rucia tiene 7, como 7 primaveras.

La primera vez que don Quijote vio a Sancho Panza estaba lloviznando, y éste venía montado en un burro pardo, cubierta su cabeza con una bacía de latón -para no mojarse el sombrero-, que relumbraba desde media legua a causa de las gotas de lluvia. Al verlo, don Quijote se imagina estar al comienzo de una nueva aventura, y en su imaginación toma la bacía relumbrante por el yelmo de Mambrino, al barbero por el caballero poseedor del yelmo, y al burro pardo por un caballo rodado, y así, lo describe todo como "un caballero, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro" Pero Sancho Panza, que no tiene visiones ni anhelos caballerescos y ve las cosas con la más vulgar de las realidades, le contesta que lo que él ve y columbra es "un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae en su cabeza una cosa que relumbra". En adelante, don Quijote y Sancho decían "rucio" para referirse al asno.

Y de ahí "la Rucia". En homenaje al burro. Lo que pasa es que tiene cara de niña, por eso el femenino.

Y hay días que amanecen llenos de grandes aventuras, y me lanzo al galope dispuesta a enfrentar gigantes y a desfacer agravios y entuertos. Días que recorro sobre los pedales de la Rucia, y el viento en la cara huele a libertad, y el asfalto de Madrid es un camino de tierra bordeando bosques y campos de primavera.

Y otros días sólo son molinos de viento, molinos viejos, aspas desvencijadas quejándose chirriosas al menor soplo. Y Madrid se diluye en atascos sonoros, tubos de escape, lloviznas grises y nieblas espesas. Días de palabras duras, de palabras tristes, esperando ansiosas un caballero que las desate.

Llamadme loca. Llamadme ilusa. Decidme que el mundo es gris. Que a veces la primavera llega tarde, y que el invierno es demasiado frío. Habladme de tedios, y desesperanzas, y quimeras.

Llamadme ilusa si queréis. Yo me quedo con La Rucia.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Primavera en Verde



Hoy se han abierto de nuevo las calles para que La Rucia correteara por ellas. Madrid se ha llenado de semáforos en verde y el aire frío del amanecer ha despejado de mi mente los negros pensamientos que últimamente me asaltan a golpe de despertador. El escritorio de mi ordenador ha cambiado su apariencia, y en el lugar de una persona humana en postura meditativa con los siete chakras iluminados ahora hay flores y flores y flores sobre un fondo verde oscuro.

Hoy el día se presenta escaso de horas para tantos quehaceres, escritura, teatro, pedaleando a toda prisa por plazas repletas de risas soleadas.

Hoy me espera una terraza al sol, y una cerveza fría, y una luz verde de primavera.

He llegado la primera. Ya es primavera en mi casa.

viernes, 16 de enero de 2009

Deshaciendo cristales



"Tu hermano me ha dicho que eres un poco tímida... ¿es cierto eso, Laura?"

"..¿yo?... no lo sé"

"A mi parecer, usted debe ser una muchacha muy chapada a la antigua.. ¿y bien? ¿cree que es bonito ser así?..Espero no ser demasiado indiscreto"


Y Laura se deshace en ayeres llenos de silencios y torpes pasos, se deshace entre sueños de algodón, mientras una lágrima furtiva quiere escapar mejilla abajo, y la piel se tensa de suspiros y deseos, deseos hechos de algodón. Y Laura deja escapar sonrisas calladas, mientras las comisuras de sus labios se alargan y entreabren poco a poco, y en el breve tiempo que una estrella fugaz emplea en cruzar el firmamento y rodear las siete galaxias en un caballo blanco de siete alas Laura muestra sus fotos antiguas, fotos amarillas, y sus sueños de cristal bailan al ritmo de un vals, triste y melancólico, un vals anticuado como su vestido rosa, un vals blanco como zapatos cojos de baile. "Alguien... alguien debería besarte...Laura" Y Laura muere y resucita y muere en un último y primero y último beso, y el cristal se rompe en el mismo centro de su esencia, mientras se quiebra el centro mismo de su alma.... "apaga tus velas, Laura... porque hoy el mundo está iluminado por relámpagos... apaga tus velas... y así... adiós..." y una última vela muere, y una lágrima cae, y un unicornio de cristal se oscurece tras unas pupilas de mar...