miércoles, 25 de marzo de 2009

Verbalizando


Ámame, Teatralízame, Bésame, Dibújame, Acaríciame, Léeme, Escríbeme, Recórreme, Háblame, Vísteme, Desnúdame, Paséame, Admírame, Obsérvame, Píntame, Cántame, Duérmeme, Mímame, Ríeme, Recuérdame, Añórame, Mírame, Ínventame

Ámate, Háblate, Léete, Teatralízate, Desnúdate, Paséate, Vístete, Admírate, Dibújate, Obsérvate, Bésate, Píntate, Cántate, Duérmete, Invéntate, Escríbete, Mímate, Acaríciate, Ríete, Recuérdate, Recórrete, Añórate, Mírate...

Amando, Acariciando, Escribiendo, Hablando, Desnudando, Recorriendo, Inventando, Vistiendo, Leyendo, Cantando, Durmiendo, Dibujando, Besando, Pintando, Paseando, Riendo, Observando, Mimando, Recordando, Añorando, Mirando, Admirando, Teatralizando….

....va pasando la vida... viviendo...

miércoles, 4 de marzo de 2009

La Rucia






He aquí. La Rucia. Bueno, esta en realidad es la hermana pequeña de La Rucia. La de la foto sólo tiene 1 marcha, La Rucia tiene 7, como 7 primaveras.

La primera vez que don Quijote vio a Sancho Panza estaba lloviznando, y éste venía montado en un burro pardo, cubierta su cabeza con una bacía de latón -para no mojarse el sombrero-, que relumbraba desde media legua a causa de las gotas de lluvia. Al verlo, don Quijote se imagina estar al comienzo de una nueva aventura, y en su imaginación toma la bacía relumbrante por el yelmo de Mambrino, al barbero por el caballero poseedor del yelmo, y al burro pardo por un caballo rodado, y así, lo describe todo como "un caballero, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro" Pero Sancho Panza, que no tiene visiones ni anhelos caballerescos y ve las cosas con la más vulgar de las realidades, le contesta que lo que él ve y columbra es "un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae en su cabeza una cosa que relumbra". En adelante, don Quijote y Sancho decían "rucio" para referirse al asno.

Y de ahí "la Rucia". En homenaje al burro. Lo que pasa es que tiene cara de niña, por eso el femenino.

Y hay días que amanecen llenos de grandes aventuras, y me lanzo al galope dispuesta a enfrentar gigantes y a desfacer agravios y entuertos. Días que recorro sobre los pedales de la Rucia, y el viento en la cara huele a libertad, y el asfalto de Madrid es un camino de tierra bordeando bosques y campos de primavera.

Y otros días sólo son molinos de viento, molinos viejos, aspas desvencijadas quejándose chirriosas al menor soplo. Y Madrid se diluye en atascos sonoros, tubos de escape, lloviznas grises y nieblas espesas. Días de palabras duras, de palabras tristes, esperando ansiosas un caballero que las desate.

Llamadme loca. Llamadme ilusa. Decidme que el mundo es gris. Que a veces la primavera llega tarde, y que el invierno es demasiado frío. Habladme de tedios, y desesperanzas, y quimeras.

Llamadme ilusa si queréis. Yo me quedo con La Rucia.