martes, 14 de julio de 2009

Borrador de basura (o de cómo la inspiración se fue al carajo antes de llegar a algo productivo)


Toda la acción se desarrolla con un único decorado: espacio entre pasillos de una oficina, con un banco, una fuente de agua (de bidón), etc…

Inicio acción: Son las 19,30 de un jueves. Como todos los días, a esa hora se reúnen las mujeres en un lugar de la oficina para tomar un café, una fruta, un bollo y charlar un rato. Su jornada de trabajo es de 18 a 21 horas. Cada una está encargada de una planta de la oficina.

Luz. En escena Mari Carmen (está embarazada) y Rosa. Son hermanas. Están abriendo una bolsa de plástico y sacando cosas que colocan sobre el banco.

MC.- (Quitándose los zuecos y masajeándose los pies. A su lado en el banco un paquete de donuts de chocolate y una bolsa de magdalenas) Ufff, hoy estoy que me muero eh? Llevo toda la semana arrastrándome pero hoy no sé si conseguiré terminar el día de pie. Mira cómo tengo los pies y los tobillos… bueno… tobillos por decir algo, están hinchadísimos, mira, mira cómo están.
Rosa.- (Sacando de la bolsa unas piezas de fruta) Pues yo no los veo hinchados, todos los días lo mismo. Una cosa es que te duelan y otra que te vayan a reventar, mujer, cada día más exagerada.
MC.- Cómo se nota que tú no tienes una barriga que aguantar; ya me gustaría verte en mi situación, con un triponcio de siete meses y todo el día en pie, trabajando y corriendo, corriendo y trabajando y cocinando y limpiando y vuelta a trabajar, siempre, siempre corriendo… ya, ya me gustaría verte en mi lugar.
Rosa.- No estoy en tu lugar porque no quiero, y tú estás en ese lugar porque quieres, que nadie te obliga a parir un hijo tras otro. Es tu decisión y ahora no te hagas la mártir, que tienes lo que te has buscado.
MC.- (subiendo el tono) Lo que me he buscado no, lo que me obliga mi condición de mujer …
Rosa.- (interrumpiéndola y alzando más la voz) ¡¿ lo que te obliga tu condición de mujer?! ¡¡¿¿tu condición de mujer??!! ¡¡¡tu condición de coneja, querrás decir, porque…!!!
(Entran en escena Inés y Antonia, llevando las bolsas de basura; Inés lleva un termo con café y Antonia un paquete de galletas)

Inés.- (hablando alto para interrumpir la discusión) ¿ya estamos con la discusión de las 19,30? ¿Jamás os cansáis? ¡Qué perseverancia, por dios!
Antonia.- ¿Hoy que toca? ¿Dieta, embarazo, hijos, tabaco, amantes…?
Rosa.- Hoy es lo mejor del mundo, lo último que me faltaba por oír. Jamás, ¡jamás en mi vida! ¿Oís? ¡Jamás he escuchado una parida semejante!
Antonia.- ¿Lo de parida es por ella?
MC.- o por tu madre, si te parece…
Antonia.- eh que haya paz, que era un chiste a ver si podemos merendar tranquilas.
Rosa.- Bueno, pues haz los chistes a costa de tu familia, pero no te metas con mi hermana que ella no se ha metido contigo.
Antonia.- Vale ¡chicas! ¿Chicas? ¿Qué os pasa? Es jueves, mañana viernes, fin de semana, cervecitas, bailecito, paseíto… tranquilas vale?
MC.- (Abriendo el paquete de donuts) Perdona, es que cada vez llevo esto peor y se me está poniendo el carácter… como no lo suelte pronto, no sé cómo voy a acabar.
Inés.- (sirviendo el café en vasos de plástico) Pues como sigas comiendo bollos, acabarás como un ocelote, ya verás.
Antonia.- ¿Y tú que sabes lo que es un ocelote?
Inés.- Pues un animal, no?
Antonia.- Sí, pero no gordo, mujer. Si es como un gato grande con piel de pantera.
Inés.- Bueno, pero tiene nombre de animal gordo no? O a mí me lo parece.
Antonia.- Vale, pero no saques el tema de las gorduras que la liamos del todo. Toma, Rosa
(ofreciéndole galletas)
Rosa.- No, hoy y mañana estoy a fruta, que el sábado tengo una cena y quiero ir muy guapa y muy ajustada.
MC.- ¿El sábado? ¿Este sábado? Quería salir con Javi y que te quedaras con los niños…
Rosa.- (interrumpiendo) no, no, no, haberlo dicho antes, este sábado no, lo siento, si quieres el próximo, éste te quedas en casa ejerciendo tu condición de mujer que yo voy a hacer lo mismo pero de otra manera.
Antonia.- ummmm… ¿dónde, cómo, con quien, cuándo?
Inés.- ¿cuántos?
Rosa.- Ochenta, no te fastidia… uno… pero qué uno.
MC.- Pero qué putón eres, parece mentira que seamos hermanas.
Rosa.- Desde luego, parece mentira.
Inés.- (Derramando un poco el café que acaba de probar) ¡coño!.. que me quemo… todos los días me pasa lo mismo… (limpiando las gotas del suelo con uno de los trapos que cuelgan del carro) ¿Lola ha venido?
Antonia.- Sí, la acabo de ver, estaba terminando un despacho y ya venía.
Inés.- Siempre igual. Pues si no espabila cuando llegue ya nos hemos ido.
Antonia.- (A Rosa) Venga, cuenta, alégranos la tarde.
Rosa.- No, bonita, yo no cuento hasta que tú no sueltes prenda.
Antonia.- (A la defensiva) ¿Yo? ¿Qué tengo que contar yo?
Rosa.- Tú sabrás… Pero creo que entre semana nunca te había visto con el ojo pintado.
Antonia.- (Zanjando la cuestión) Será que no me miras de cerca.
Rosa.- … Será…
MC.- (A Rosa) Cuéntame ¿le conozco?
Rosa.- …no
MC.- ¿es del barrio?
Rosa.-. …no
MC.- ¿del club de montaña?
Rosa.- …no
MC.- ¿del yoga?
Rosa.- …noooo
MC.- ¿¿de dónde??

(Mientras están empezando a discutir entra Lola. Lleva un spray colgando de un bolsillo de la bata y una bolsa grande de basura que vuelca en el contenedor. En el otro bolsillo papeles arrugado)

Lola.- Perdón perdón perdón ¿llego a tiempo? ¿queda café?
Inés.- Sí, pero por los pelos. Cualquier día llegas y meriendas tú solita.
Lola.- Es que no me gusta merendar sin haber terminado todo ese lado de la planta. Así tengo luego la sensación de que me queda muy poco.
Antonia.- ¿Y qué más da lo que te quede? Aunque termines antes de las 21 tampoco te vas a ir.
Lola.- Ya, ya, pero a mí me gusta así, que queréis que os diga, son manías. Y estaba terminando el despacho del contable, que siempre se va muy tarde.
Antonia.- Pues cuando hemos llegado hoy ya no quedaba nadie, y cuando te he avisado para que vinieras estabas en su despacho muy paradita cotilleando algo, así que no nos vengas con cuentos chinos.
Inés.- ¿Cotilleando? Lola, coño, un día te pillan y te buscas un lío, y de paso nos metes a todas en un buen marrón.
Lola.- (mientras bebe el café saca unos papeles del bolsillo) No, cotilleando no, sólo que al volcar su papelera en la bolsa había unos papeles que me han llamado la atención.
Inés.- (Interrumpiendo enfadada) Es que el problema es que a ti siempre te llama la atención todo lo que encuentras por ahí, y si quieres ir por la calle revolviendo basuras allá tú, pero en el trabajo no, porque si a ti no te importa perderlo a mí sí, vale? Que me paso el día trabajando por mí y por la zángana de mi hija para que tú y tu curiosidad lo mandéis todo a la mierda.
Antonia.- Bueno, Inés, tampoco saques los pies del tiesto que te embalas, y para mártir de la vida ya tenemos a Mari Carmen.
MC.- A mi dejarme en paz que hoy no tengo el chirri para ruidos.
Rosa.- Afortunadamente, porque eres capaz de embarazarte cuando aún no ha salido la criatura.
Antonia.- (riendo) ¿te imaginas? Un óvulo montado encima de un espermatozoide, como si fuera su caballo, corriendo por las trompas al grito de ¡¡¡abran pasooo!!!
Rosa.- (más risas) sí, y la criaturita intentando ponerse cabeza abajo a toda leche diciendo “vooyyyy, voyyy…!!!”
(todas empiezan a reír imaginando la situación)
MC.- (sujetándose la tripa) ay, que se me cae, no me hagáis reír que se me cae…
Inés.- (poniéndole una papelera entre las piernas) Suéltalo, que yo te lo sujeto
(risas de todas simulando un parto de emergencia)
Lola.- (dándole un beso a Inés en la mejilla) No te enfades cariño, que tampoco hago nada malo, y además, tengo cuidado.
Antonia.- Eso es, que tampoco es para tanto. ¿Y qué papeles decías que te habían llamado la atención?
Lola.- Si tampoco es nada del otro mundo. Unos poemas.
Inés.- ¿Unos poemas? ¿Nos van a echar por unos poemas? (gesto de las demás de “ya vale”) va… ¿qué hay de raro en eso?
Lola.- No es que sea raro. Es que todos los papeles siempre son números, sumas…
MC.- Pues lo normal en el despacho de un contable.
Lola.- Sí, y por eso esto me ha llamado la atención.
Antonia.- Bueno, pero un poema tampoco es una cosa del otro mundo. Te puede chocar, pero vale, de ahí no pasa.
Lola.- Ya… pero no sé…. Ya sabéis cómo es ese tipo… no sé…. Es gris.
Rosa.- Gris… con un culito muy bien apañado.
MC.- ¡ala, no te podías fijar en otra cosa!
Rosa.- Sí, en la bondad de su corazón, no te jode... Le veo de vez en cuando, al marcharse, y le veo de espaldas; ¿en qué quieres que me fije?
MC.- Pues en otra cosa que no sea su culo, que esté de espaldas, de frente o cabeza abajo tú sólo verías su culo.
Inés.- Chicas, ¿dejáis de discutir, Lola termina de contar y seguimos trabajando o limpiamos los despachos de madrugada?
Lola.- Pues eso. La verdad es que el tipo es… no sé si raro es la palabra, al fin y al cabo ¿quien no lo es?
Antonia.- (murmurando) … pensamiento filosófico de las ocho menos veinte…
Inés.- (en el mismo tono)… ¿te callas?
Lola.- Porque mayor no es, aunque lo parezca… yo le echo unos 35 ó 40…
Rosa.- (interrumpiendo) A ese culito yo le echaba alguno más.
MC.- ¡Pero qué zorra eres!
Inés.- (enfadada) ¡¿Os calláis, la dejáis contar y nos enteramos de la historia o lo dejamos aquí y seguimos limpiando?!
(gesto de todas de “vale, me callo”)
Lola.- Y tienes razón, Rosa, el chico está bien, es alto, mono, delgado… pero no sé, hay algo en él… misterioso? Oscuro? Gris? No sabría definirlo. Cuando llegamos no queda nadie en la oficina, salvo él. Mientras limpio los despachos de la planta, veo la luz encendida del suyo, oigo sus manos sobre la calculadora, huelo el humo del último cigarro que fuma mientras apaga el ordenador.
Rosa.- ¿No estaba prohibido fumar en la oficina?
Lola.- Sí, pero él fuma cuando no hay nadie. Es casi como un ritual. Cuando se marcha, siempre a la misma hora, y limpio su despacho, hay dos cigarros en el cenicero: yo creo que el primero lo fuma cuando los demás se van, y otro justo antes de marcharse él.
Inés.- ¿Aligeras o…?
Lola.- (con gesto de “déjame terminar y calla”) Y a mí no me parece normal, qué queréis que os diga. Un chico joven, atractivo, y con ese gesto tan serio, tan adusto… no sé… hay en él un algo de melancolía, o de tristeza, o de las dos cosas…
Rosa.- (interrumpiendo de nuevo) ¡¡y qué coño joder!! ¡Que alguien que se queda currando cuando aquí no hay ni dios es imbécil, las cosas como son!
Inés.- ¿Serías capaz de escuchar sin decir gilipolleces cada dos por tres o te vas a limpiar los retretes y nos dejas saber cómo termina la historia?
Antonia.- (a Inés) ¿y tú serías capaz de ignorarla y así es una histérica menos jodiendo la marrana?
MC.- (A Lola) ¿y tú serías capaz de sintetizar y de ir al grano antes de que me toque parir o me voy a quedar sin saber el resto del cotilleo?
Lola.- ¡Pero si no hay ningún cotilleo! Sois vosotras las que estáis magnificándolo todo. Os lo dije desde el principio: encontré unos papeles que me llamaron la atención.
Inés.- A ver, déjamelos (Lola le entrega unos pos-it arrugados/estirados) “¿Quieres que de ese néctar delicioso/ no te amargue la hez?/ Pues aspíralo, acércalo a tus labios/ y déjalo después./ ¿Quieres que conservemos una dulce/ memoria de este amor?/ Pues amémonos hoy mucho, y mañana/ digámonos ¡adiós!”
(Silencio de todas tipo ¿y…?)

Lola.- Lee, lee el otro.
Inés.- “Mi vida es un erial:/ flor que toco se deshoja;/ que en mi camino fatal/ alguien va sembrando el mal/ para que yo lo recoja”
(Silencio de todas)

Lola.- ¿Veis que bonito? ¡¡ Se ha enamorado!!
(Más silencio que rompe Rosa)
Rosa.- ¡ahí va! ¿y cómo has llegado a esa conclusión? ¿Por lo de la flor deshojada?
(Inés, Antonia y MC estallan en una carcajada)
Lola.- (Enfadada) ¿En tu vida hay espacio para algo que no sea la broma o el cinismo?
Rosa.- (Gesto de “no te pases”)…ehhhh….
Lola.- ¿Por qué tienes que estropearlo todo? ¿Por qué nunca me dejas contar una historia bonita sin hacer alguna broma, o soltar cualquier ordinariez? ¿Por qué conviertes un poema en algo sucio y…?
Rosa.- (Interrumpe un poco enfadada) ¿Por qué estás tan alterada? ¿Y qué he hecho yo para que me ataques de esa manera? Mirar chicas, no sé qué os pasa hoy pero el ambiente está un poco alteradillo ¿no creéis? Así que me pongo mi musiquita, sigo limpiando y si os veo a la salida bien, si no hasta mañana, que espero vengáis con cara y ánimo de viernes, vale? Chao..
(se pone los cascos de su MP4 y se va)
MC.- (Levantándose pesada) Yo también voy a seguir que voy más lenta que vosotras… y además, los gritos no son buenos para Candelita
(se toca la tripa)
Inés.- (Levantándose también) ¿Candela por fin? Que bonito…. Me doy prisa con lo mío y te echo una mano ¿vale?
MC.- Gracias cariño, qué bien me viene hoy.
(Mutis de Inés y MC)
Antonia.- (A Lola) ¿Me dejas leerlos otra vez? (Lola se los da y Antonia los lee en un murmullo) Son bonitos… Pero no quiere decir que se haya enamorado, mujer.
Lola.- (Tajante) Son de Bécquer. Y si alguien escribe poemas de Bécquer, cualquier poema de Bécquer, es que se ha enamorado.
Antonia.- Bueno… (le da un beso en la frente) venga, vamos a seguir…
(se va cantando bajito… “mujer, si puedes tú con Dios hablar…”).

Lola se queda un momento releyendo los poemas, los guarda con cuidado en el bolsillo de su bata y se va. OSCURO.