viernes, 7 de agosto de 2009

Planeando...

...nuevos viajes, nuevos días de nuevos caminos. Este año ha podido la nostalgia, y el tango. Tus ojos azules brillan escuchando "Garganta de arena" y apretando lágrimas me dices "volvemos a Buenos Aires". Y la Rucia y yo nos levantamos temprano, y frenamos la marcha al pasar por la esquina de Francisco Silvela donde siempre nos espera un rico olor a nostalgia: ahora sí, es el momento de preparar la marcha.

Y ya está la ruta medio perfilada. Tango, teatro, los Andes, amigos que conocimos, viejas calles ya transitadas, el frío del invierno, el río de la plata, el colectivo, Montevideo... de repente los días son escasos, las horas cortas para tanto recorrido. Y los sentidos se aprestan para ser calmados, y colmados... colmados en exceso, en un derroche de sensaciones, desgastándose al ritmo de las suelas de las botas, lustrándose la piel como zapatitos de cristal para bailes de domingo.

Y hay canciones que avivan recuerdos, y los días que faltan se consumen repletos de prisas, y una urgencia de viento y de besos me va poblando el alma. Transitaremos los días laborables de un invierno porteño, buscando rincones que guardan trozos de Madrid, cuando teníamos esa edad en la que nuestro barrio era nuestro cobijo, y la ciudad sólo un sitio del que escapar.

Y entre mates y tertulias y noches que empezarán al caer un telón nuevas rutas improvisadas asombrarán nuestro pequeño mundo, y nuestra particular visión de la vida. En este tiempo previo mis dedos teclean velozmente y las imágenes en la pantalla saltan, y cambio la ruta, y propongo nuevos planes, y entre tecla y tecla un amigo nuevo se presenta desde el otro lado del mundo y nos propone un teatro, y una página de la guía nos habla del antro más acogedor y nostálgico del viejo San Telmo y otra vez cambiamos los días y las llegadas y las partidas...

Cuando despegue el avión se hará el silencio en mi cabeza y en mis manos. Y ojalá se nos llene el alma y la piel de blancas y serenas melodías...