lunes, 28 de septiembre de 2009

Amanece... aunque sea lunes.

... porque siempre amanece.
... aunque sea lunes.
Cierro la puerta despacio después de dejar un beso suave en tu mejilla dormida.
... aunque sea lunes.
Levanto las persianas blancas de esta oficina gris, con el afán de prolongar espacios y de que mi mirada traspase los paneles de madera y la moqueta azul y vuelan mis ojos sobre tejados de ladrillo y se pierden... detrás de ese edificio... quizás está el mar. Y sueño.
... aunque sea lunes.
Consumo los primeros minutos laborables con un terrón de azúcar y leche desnatada, mientras paso rápidamente las páginas del diario, y los titulares desfilan velozmente y ya se han evaporado, mientras planeo las tardes de entresemana, las tardes dispuestas para mí, las horas escasas para vivir.
Los lunes son como días de año nuevo, amanecen resacosos de festividad, y los buenos proyectos se estrellan estrepitosamente con el timbrazo del despertador. Y todo está igual, tal y como lo dejamos el día anterior, y todo tiene la pesadez y el color de los domingos por la noche.
Pero hoy, aunque sea lunes, ha vuelto a amanecer. Y una tímida luz de sol se asoma por los cristales de mis ventanas desnudas, de mis ventanas dispuestas, de las ventanas que abro para que corra el aire, para que el viento desordene todos los papeles de mi escritorio.

Porque me he asomado a esta mañana luminosa.... y está amaneciendo.

Aunque sea lunes, está amaneciendo. Y yo también.
...

sábado, 26 de septiembre de 2009

Carcoma

...
La soledad.
La oscuridad.
La nostalgia.
Un mar desierto.
Una playa lejana.
Un pensamiento negro.
Una hora vacía.
La desidia.
La incertudimbre.
El lugar equivocado.
La palabra inadecuada.
Un beso no dado.
Un abrazo vacío.
Una palabra dura.
Una mirada apagada.
La distancia.
El nudo en el estómago.
Las horas muertas.
Una cama doble con un solo cuerpo.
La duda.
Una caricia contenida.
Una risa muerta.
Una sonrisa triste.
Carcoma en el alma.
Una esperanza acabada.
Carcoma que horada.
Un deseo extinguido.
Carcoma que pudre.
Un reproche latente.
Carcoma
...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Volver...

...
En el mediodía de Madrid, Buenos Aires prepara su amanecer. Recostados en nuetras camas de primera regalada, miramos desde la minúscula ventana todas las luces que brillan en la oscuridad, infinidad de luces, mientras el avión baja lentamente haciendo un giro sobre el, a esas horas, negro Río de la Plata; y compartimos auriculares para escuchar y cantar, bajito, en un susurro... volver..... Esa imagen se graba, se convierte en recuerdo de fuego, en uno de esos recuerdos que perdurarán sobre todos los tiempos, que pasarán a formar parte del, cada vez, más ajado álbum de la vida.

Y ahora, de vuelta a casa -siempre volviendo- mientras escucho música que despierte mis sentidos y consiga callar los quejidos del silencio, después de dar carpetazo a largas horas de cotidianeidad, en la oscuridad de una noche distinta, pienso cómo, una y otra vez, volvemos a los lugares que amamos, a los espacios que nos devuelven la serenidad, a los rincones que nos envuelven en su refugio. Y no sé si todos los caminos, aún los que nos faltan por recorrer, los caminos paralelos y los caminos dispares, los que nos acercarán o los que nos separarán, no sé si, al final de todo, del devenir de todos los días al fin de toda la existencia, no vuelven, una y otra vez, a rememorar ese pequeño e íntimo instante en que fuimos felices, ese momento glorioso de dicha y paz.

No sé si vendrán trenes que circularán sobre raíles diferentes, o si algún tranvía, a la vuelta de la esquina, traerá un distinto y nuevo olor a futura nostalgia. No sé si, una y otra vez, somos lo que fuimos y lo que seremos, no sé si todo es un bucle, no sé si rodamos en una espiral que, al fin de todos los días, nos deja, exhaustos y felices -o infelices- en el mismo e inmenso centro de la eternidad.

No sé si todas las nostalgias, las que tan laboriosamente construimos desde el inicio de nuestra vida, no sé si todas las infancias, y todos los primeros -y últimos- amores, no sé si todos los llantos y los recuerdos y las incertidumbres y los destellos fugaces y gloriosos y la dicha y la eternidad de un minuto al viento y la risa y la complicidad y la compañía y el café y el libro y la lámpara sobre el sofá y la tarde al sol y la piel con piel y tu olor y los otros olores y el sabor de todos los besos, no sé si todas las soledades, las de antes y las de ahora, las que en este instante están juntado sus letras para volverse a nombrar, en ese mañana incierto e inexistente, no sé si todo es lo mismo, no sé si al final estaré, como siempre, en el centro de todo, sola y ahíta.

Volviendo, como siempre... es lo único que sé hacer... volver...
...

domingo, 20 de septiembre de 2009

Noche

Se rompe la noche en mil pedazos de estrellas, resquebrajando el universo en el centro mismo de su ser. Y se hace el silencio. Un silencio lleno de preguntas, de ayeres, de mañanas inciertos, de miedo. La noche y el silencio se ennovian con un llanto callado a modo de abrazo, y acarician un tango triste escrito con recuerdos... recuerdos que atan... o recuerdos que unen... Y está la oscuridad de la incertidumbre, y manos que se buscan al borde del precipicio, en un desesperado intento... no me dejes caer... sujétame a tu pecho... que tengo miedo.

Por la noche acecha la muerte, traidora, muerte callada. Y una fotografía amarillea en un segundo los colores de un verano en un invierno luminoso, y los besos se tornan más cálidos, más tiernos, más suaves... más tristes... besos lentos con una lágrima orillando tus labios. Repaso ayeres escritos con palabras, y no encuentro espacios que no hayan sido transitados por tu voz, y todas las palabras empiezan por vocal, y el abecedario lo componen las letras de tu nombre; cinco letras para escribir un mundo.

Y vuelan mis manos sin querer hacerlo, profanando este espacio con un grito callado, sorprendiendo tus ojos con esta cruel traición... perdóname mi amor... es tan impúdico este llanto... y tan atrevida la oscuridad de esta noche... de esta noche tan oscura... perdóname tus lágrimas...

...

viernes, 18 de septiembre de 2009

Garganta con arena


"actúa ... la gente está aplaudiendo...
y aunque te estés muriendo no conocen tu dolor..."

Canta, ríe, juega, baila, corre, llora, lee, aprende, calla, grita, vive, duerme, abraza, ama, siente, piensa, habla, estudia, duerme ....

... encuentra un escenario para vivir ...
... busca un escenario donde morir ...

http://www.youtube.com/watch?v=G0VTFHlA2MI

... para tí, mi mirada azul...

Viaje al centro del corazón.

5 semanas. Ni un día más, ni un día menos.
5 semanas, suficientes para ver lo visto y conocer lo conocido, insuficientes para recorrer una sola ciudad baldosa a baldosa, huella por huella, siglo por siglo.
5 semanas.
Paisajes nuevos, cielos abiertos, ciudades queridas, conocidas y añoradas, andenes, trenes y autobuses para seguir dejando abierta la improvisación.
Y un solo día, un solo trayecto de ida para llegar al centro del corazón.
La carretera que corre desde Salta hasta Tucumán.