jueves, 21 de enero de 2010

Uno de Septiembre


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Continúa la búsqueda, las preguntas, las reflexiones, las lecturas, en este proceso en el que estamos inventando a Julieta, dando forma a "Julieta condenada" para ponerla encima de esas tablas negras que nos sujetan el alma. Mezclamos historias terribles con versos hermosos...
"Pasaron los años, y fuí incrementando mi sed de venganza contra los poderosos.""¡qué bien se burla del dolor ajeno quien nunca sintió dolores!" "Uno no puede destrozar la vida de alguien y seguir viviendo como si no fuese responsable de sus actos..." "Deja tu nombre, Romeo, y en cambio de tu nombre que no es cosa alguna sustancial, toma toda mi alma" "Me llamo Mary Stuart, y llevo dos años esperando mi muerte." "Más homicidas son tus ojos, diosa mía, que las espadas de veinte parientes tuyos. Mírame sin enojos, y mi cuerpo se hará invulnerable" "Me llamo Mónica y ya no puedo más. ¿Cuándo coño me van a llevar ya a la silla? " "¿Cómo podría yo decirla que es señora de mi alma? Nada me dijo. Ahora pone la mano en la mejilla ¿Quién pudiera tocarla como el guante que la cubre?" "Me duermo en una oscuridad pesada y vacía, y me despierta el sonido de tu nombre, “mamá”, mojando mis labios" "¡Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú, Romeo? ¿Por qué no reniegas del nombre de tu padre y de tu madre? Y si no tienes valor para tanto, ámame, y no me tendré por Capuleto"

Historias que se suceden y se mezclan, heridas en el alma de ahora y de siempre, venganzas y odios, amor y muerte, esperanza y desesperanza, vamos juntando palabras, escribiendo la historia de cinco mujeres, reinventando lo inventado, desnudándonos el alma en esta búsqueda alocada... "háblame de la muerte... de la muerte para tí"... por primera vez descubro lágrimas detrás de unos ojos que nunca ocultan nada, salvo el dolor... "no puedo ni nombrarla, su sonido me altera hasta la piel"..."la muerte es ausencia"... yo mezclo palabras, demasiadas palabras para explicar el vacío, y así seguimos, abriéndonos en canal.

Subimos al escenario y jugamos, saltamos a la comba, nos reímos... "cuéntame un recuerdo feliz, el más feliz, algo de tu infancia"... y me viene de golpe.. "el uno de Septiembre" Recupero la imagen, la plaza vacía, aún de madrugada, en la negrura de la noche los siete parados al pie del coche, mirando la luz del salón en el cuarto piso, y esperando, esperando... ¡ y la luz se apaga!
desde ese mágico momento todo es una explosión de fiesta, alegría, el olor de los naranjos, el mar, la luz del mediterráneo en Septiembre, las cañas de pescar improvisadas hechas de cañas y corchos de botella, el cine al aire libre a la sombra de la noche, el conde olinos en la arena de la playa... recupero la imagen, y apenas soy capaz de articular tres palabras sin que me asalte la emoción.. "¿un momento? el uno de septiembre, todos los unos de septiembre" unos cuantos balbuceos más y me callo.

Y de repente dejo de buscar definiciones y sensaciones y explicaciones...
morir es estar ausente todos los unos de septiembre...

sábado, 16 de enero de 2010

La Rucia


¿Es niña, o no es niña?
Pues eso...

miércoles, 13 de enero de 2010

"Inventando a Julieta" (fragmento para "Julieta condenada")

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“Querida mamá: hace mucho tiempo que no sé nada de ti. Por eso escribo esta carta.

No sé cómo empezar, me resulta tan difícil expresar cómo me siento. Sería más fácil si pudiera verte cara a cara, pero no podemos recibir visitas, y aunque pudiéramos, no sé si tú querrías verme. Mamá, la última vez que te vi fue antes de que me detuvieran, después no he sabido nada de ti, ni durante los terribles meses que pasé en la cárcel ni después, en el juicio. Pienso que te debías sentir muy mal, quizás estabas avergonzada, quizás has creído todo lo que han dicho en la prensa y las cosas horribles que dijeron de mí aquellas personas. Pero mamá, debes creerme cuando te digo que es mentira todo, yo no hecho nada malo; tú me conoces como nadie, mamá, y sabes que yo no podría hacer jamás una cosa así. Pienso que hay alguien que quiere hacerme daño, pero que algún día dejará de hacerlo y todo pasará.

Mamá, estos días me acuerdo mucho de cuando era pequeña, y vivíamos en casa con papá. Recuerdo los veranos en la playa, las navidades, con el gran árbol y el portal de Belén, y los Reyes Magos y los regalos. Tú siempre reías, y papá también. Tú querías mucho a papá. Recuerdo lo guapa que te ponías cuando salías a cenar con él, te ponías un vestido largo, y te recogías el pelo, y te ponías unos pendientes grandes que él te había regalado. Esas noches yo me quedaba sola en casa y ¿sabes? esto nunca te lo he dicho, pero me daba mucho miedo estar sola. Me escondía debajo de las sábanas hasta que la puerta de la calle se abría y oía tu voz y tus pasos por la escalera. Entonces se me calmaba el corazón, y cerraba los ojos y me hacía la dormida, para que no pensaras que había tenido miedo y pudieras enfadarte, aunque bueno, ahora pienso que eso era una tontería, porque ¿cómo ibas a saberlo? La puerta de mi dormitorio estaba cerrada, y cuando volvías con papá no entrabas en mi cuarto; seguro que pensabas que estaba dormida y no querías despertarme.

Cuando más feliz me sentía era cuando papá se iba de viaje. Entonces nos quedábamos las dos solas, y tú me dedicabas todo tu tiempo. Cuando volvía del colegio me ayudabas a hacer los deberes, y luego hacíamos palomitas y veíamos juntas alguna película ¡Hasta me dejabas dormir en tu cama! Me leías un cuento y yo me dormía escuchando tu voz.

A veces pienso que no vienes a verme porque estás con papá en algún sitio, pero luego recuerdo que no, que papá murió y tú te quedaste sola. Nunca quisiste hablar del accidente de papá, pero yo sé lo que pasó. Lo sé porque lo soñé. Soñé que volvíais de una fiesta; entrasteis en casa y yo estaba despierta, como siempre. Oí vuestros pasos y vuestra risa en el piso de abajo, y luego te oí subir la escalera. Entraste en el baño y abriste el grifo de la ducha. Luego soñé que papá subía la escalera hablando por teléfono; quizás estaba distraído, y por eso dio un mal paso. Entonces un golpe enorme me despertó y oí tus gritos. Salí corriendo del cuarto y vi a papá abajo, muy quieto, y le salía sangre de un oído y tú te abrazabas a él y llorabas mucho. Y yo me asusté, mami, nunca te había visto llorar así.

Luego vinieron unos meses terribles para ti ¡ay, mami! Estabas tan triste. Llorabas continuamente, te dormías agotada abrazando la foto de papá. Te pasabas horas mirando el jardín desde la ventana. Yo me esforzaba en hacerte la vida más fácil. Me levantaba pronto y te llevaba el desayuno a la cama antes de irme al colegio; recogía la casa, aprendí a poner la lavadora y hacía la colada, te cepillaba el pelo y te abrazaba para que no te sintieras sola. Yo sé que tú estabas triste mamá, muy triste, pero ¿sabes? ya sé que lo que voy a decirte es muy feo, y que soy un poco mala al pensarlo y quizás por eso estoy aquí, pero, mami, yo no estaba triste. Porque tú estabas conmigo todo el rato. Y yo te cuidaba, y tú me dejabas quererte, y todas las noches dormía en tu cama pegada a ti.

Pasaron unos años y tú volviste a sonreír, y de vez en cuando salías, y volviste a pintarte los labios y los ojos ¡estabas tan guapa con tus labios rojos! Yo te miraba extasiada, orgullosa de que fueras tan hermosa.

Luego conociste a mi segundo papá, y te casaste con él, y volviste a ser feliz. ¡Me gustaba tanto verte feliz! Porque cuando eras feliz cantabas, y tu voz era muy dulce. Mi segundo papá era muy amable, y era bueno contigo. Lo sé porque te brillaban los ojos cuando él estaba cerca. El siempre estaba en casa, así que ya nunca volvimos a estar solas tú y yo, pero a mi no me importaba; me sentaba en un rincón y os miraba, os escuchaba hablar, reír, le veía besarte, tú te sonrojabas si de repente descubrías mi escondite y me regañabas un poco, pero es que te daba vergüenza que yo os viera abrazados. Por las noches te ponías guapa, más elegante que nunca, y salíais a cenar y a bailar; y yo corría a esconderme debajo de mi cama, mamá, nunca logré superar el miedo y la angustia que me entraba cuando tú no estabas en casa.

Una noche tuve el mismo sueño que años atrás, cuando murió mi primer papá. Soñé que tú subiste a tu cuarto, y soñé que mi segundo papá caía rodando por las escaleras. Soñé que saliste corriendo del baño y te quedaste parada en lo alto, inmóvil. Fue un sueño terrible, porque soñé que yo también estaba allí, a tu lado, y que tú me mirabas con un grito callado desfigurándote la cara, y que luego tú también rodabas por la escalera. En ese momento me desperté; me despertaron las sirenas, las luces de los coches de la policía, la gente entrando y saliendo de nuestra casa. Me metieron en una celda mamá, yo no sabía qué hacía allí, nunca lo he sabido. Recuerdo que cuando dormía contigo tú me besabas y me decías: ”que tengas lindos sueños”, y entonces pienso que me han condenado por tener malos sueños. Sí. Me han condenado por soñar.

Desde entonces tengo una angustia que me aprieta el pecho, y a veces hasta me cuesta respirar. Porque no entiendo nada, mamá. No sé qué hago aquí, ni por qué la gente me trata tan mal. Pero sobre todo, no entiendo tu silencio, y eso me está matando. Su supieras cuánto te necesito, cuantas veces cierro los ojos para ver tu rostro y sentir tu olor. Entonces me duermo, y me gustaría soñar contigo para recordarte, pero he dejado de tener sueños. Me duermo en una oscuridad pesada y vacía, y me despierto con el sonido de tu nombre, “mamá”, mojando mis labios.

Perdóname por esta carta tan larga, pero necesitaba contarte cómo me siento, y cuánto te echo de menos y decirte que te quiero mami, te quiero mucho y te necesito. No sé si estarás enfadada conmigo por algo, o a lo mejor mi segundo papá no te deja venir a verme. Pero si puedes, por favor, escríbeme, y mándame una foto tuya, porque se me está borrando tu cara.

Tu hija que te quiere y te recuerda..."

En Blanco

..Llegó la nieve de golpe.
Tan anunciada, tan alarmada, que ya no era sorpresa, pero tan suave, tan en silencio, tan pausada, que los ojos se abrieron al asombro, como si jamás hubiesen contemplado la belleza de los árboles vencidos por el blanco frío.

Vuelvo a casa adentrándome en el parque, y me quedo quieta, mirando.
Silencio.
No hay nadie en esta hora de la tarde, y la nieve cae mansa, despacio.
Por un momento me asalta el vértigo de la quietud, esa sensación de estar sola en medio del universo, o de la nada, la certeza de que lo tengo todo en mis manos, mirarlas y saber que están vacías, y llenas; mirarlas y saber que están de paso, tomando y soltando, reteniendo apenas un instante, a veces eterno ... qué difícil abrirlas y lanzarse al vacío...
me asalta el deseo de asombrarme ante lo cotidiano, y dejar que las sorpresas me invadan sin sorprenderme, y permitir que los días se llenen de acontecimientos inesperados y abrirme a ellos con la misma tranquilidad con que contemplo caer la nieve, despacio, en silencio...

Sigo caminando
y llego a casa
antes de que caiga la noche
y esté oscuro.

martes, 5 de enero de 2010

......
Amanece en un año cubierto de lluvia.
La noche me sorprende bajo la luz ámbar de un sofá,
y los acordes de un tango suave tiemblan
imperceptiblemente
con la llama de una vela.
Escribo con pausas
rellenando silencios
y espacios estériles.
Escríbeme un poema
para pintar las tapas de este calendario nuevo
o déjame un beso bajo la almohada...
un beso sin ayeres...
un beso lleno de nosotros...
un beso...
...