viernes, 26 de marzo de 2010

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Llegó la primavera con su vestido verde de impuestas alegrías.
Quizás llegó el momento de despojarse de falsas vestiduras,
de abrigos pesados,
cargados de ausencias;
arrancarnos la piel a tiras,
desangrarnos el alma,
dejar atrás el lento goteo de este invierno tan frío.
Llegó la primavera
y aún tengo las persianas bajadas
la lámpara encedida
la luz tenue en un rincón del salón
el sillón grande acogiendo este silencio
de risas y palabras.

Y vendrá el calor.
Siempre llega.
Desatando cordones, desnudando de botones el cuerpo.
Volverán las risas a perfumar la estancia
con su fragancia de quizás y de esperanzas.
Entonces llenaré de bailes descalzos los suelos sin alfombras
y abriré las ventanas.

Y me ventilaré.

Sólo entonces.
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sábado, 13 de marzo de 2010

Siempre Buenos Aires

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no sé qué tiene... he visto ciudades infinitamente más hermosas que Buenos Aires... pero es allí donde siempre vuelven mis nostalgias


jueves, 11 de marzo de 2010

A pesar de todo

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"... me trae cada día,
la loca esperanza, la absurda alegría.
... de todas las cosas,
me brota la vida, me crecen las rosas.
... me llueven luceros,
e invento un idioma diciendo... 'te quiero'.
Un sueño me acuna, y yo me acomodo
mi almohada de luna, a pesar de todo..."






(bonitas imágenes, Paloma, seas quien seas)
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Meditación para el silencio

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Diez minutos batiendo los brazos, abriendo y cerrando sin llegar a tocarse las manos, moviendo energías, renovando el aire. Diez minutos cada vez más deprisa, más enérgico, sat nam sat nam sat nam... seis minutos en mudra de oración, en silencio... seis minutos más con el mismo mudra escuchando un mantra. Veintidós minutos de meditación, buscando el silencio, invocando el silencio... tremendo desafío para mi mente, que apenas entiende el significado de esa palabra, siempre bulliciosa, a veces calmada, pero nunca en silencio.

Y me dispongo a ello; muevo brazos con energía, vienen pensamientos "fuera" sólo invoco "sat nam sat nam" y así, poco a poco, de sorpresa, va llegando el silencio; cada vez más rápido, acompañando el movimiento con una respiración poderosa, "satnam satnam satnam", y todo se va llenando de blanco, de blanco y silencio... y el último de los primeros diez minutos, la explosión: mi cabeza, rebelándose contra la dictadura del silencio, se llena de imágenes, de momentos, me asalta el brutal recuerdo de la felicidad, se llena de días cercanos y luminosos... lo hace en silencio, no hay un solo sonido acompañando el álbum de fotografías, me llena la mente con la belleza silenciosa de los sentimientos, y las sensaciones.

Y cierro las manos, en mudra de oración, mientras lloro en silencio, suavemente.