lunes, 21 de junio de 2010

Disfraz

“Toda disfrazada de futuro, parte a las ocho y media de la tarde hacia el pueblo”

Vestida de pasado, disfrazada de futuro.
Así es el mañana, como un traje que apenas nos cabe por la cabeza,
vestidito de fiesta o de luto negro,
zapatitos de tacón o suela de goma.

Y ayer imaginó el vestido para hoy, lo pensó de colores y telas ligeras,
lo vio ondular con el viento, lo sintió sedoso sobre la piel.
Hoy pensó ¿qué me pondré mañana?
Y la blusa tiene el color de los pensamientos, es roja, verde o negra;
y hay días que es blanca, blanca la blusa, blanca la falda, brillando al sol.
Son los días en que si entorna los ojos sobre la línea de los tejados,
el horizonte se le parece el borde del mar,
y se inunda de brisa y arena,
y se llena de risas el alma, y
la vida se aquieta
a la sombra de la siesta.

Y a veces se sienta frente al armario abierto,
dejando pasar las horas,
indecisa la falda
dudoso el vestido
vacilante el pantalón,
el pensamiento vacío,
la mente callada,
los ojos ausentes de recuerdos,
el cuerpo pesado como un amanecer temprano.

Y sabe que el futuro es un disfraz que no quiere imaginar.

Y le arranca la máscara al día recién empezado,
caminando descalza en salones vacíos,
dejando que entre la música,
o el silencio,
por la ventana abierta,
desnudo el cuerpo de futuros y sedas.

Y no quiere imaginar disfraces
porque el futuro nunca llega
porque el futuro es el minuto que sucede a este minuto de paz
o de llanto
o de alegría
porque el futuro es el sol que está a punto de posarse
al otro lado de la ventana
sobre la línea del mar
la que está en sus ojos cuando los cierra
en silencio y serena.

"toda disfrazada de futuro
parte a las ocho y media de la tarde
hacia el pueblo"
(Marcela Serrano 'El albergue de las mujeres tristes')

miércoles, 2 de junio de 2010

Dentro

...
Voy desplegando mapas
navegando por la red
buscando el lugar
un lugar lo suficientemente lejos para perderme en silencio
sola
un espacio donde callar la mente y aquietar el alma
abrir los sentidos y estar...
solo estar...
y todos me parecen demasiado lejos,
tan lejos que temo no encontrarme,
o muy cerca,
tan cerca que temo
no percibir el movimiento del vacío.

Busco un hueco, donde sentirme lejos y cerca, donde vaciarme de dentro hacia fuera, o respirar, de fuera hacia dentro; llenar los ojos de luz y de noches quietas, calmar el ansia y la necesidad. Y navego redes y sueños
huyendo en esta búsqueda absurda del único lugar posible
el que ya existe
aquí dentro
muy dentro...
tan dentro que sé
-o intuyo-
que llegaré a él
a través del vacío
y del silencio...
...