jueves, 7 de octubre de 2010

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A veces la vida queda suspendida en un pensamiento, en una mirada perdida, en una sonrisa forzada. A veces las manos tocan sin acariciar, y un interrogante navega en el aire, dejando su perfume de ayeres acabados y mañanas sin descifrar. A veces me miro y no reconozco el suspiro del pecho, y las horas vagan, perdidas en un vacío inexplicable, y la ciudad se funde con la lluvia, y hay zapatos que suenan urgentes en la escalera mientras unos dedos veloces abren otras puertas.

A veces me miro y me reconozco en cada rincón del alma, y me aprieta esta certidumbre, este caminar añejo, el repetido retorno al vacío, el silencio de mis manos sobre el teclado, los ojos pasando veloces un poema tras otro... a veces este momento me cansa tanto... mientras lo escribo sin saber por qué, sabiendo que estoy buscando... buscando para encontrar o para perderme llena de certezas, mientras dejo la vida en suspenso y este minuto se va, y nunca vuelve.
Y sé que algún día dolerán los minutos que se fueron, solos, para no volver..