martes, 28 de diciembre de 2010

Navidad

...
que siempre vuelve, fiel a su cita, y que se va, en un suspiro, dejando una estela de cristales rotos, de copas de champagne desbordadas de brindis y deseos, de pasos solitarios y callados en el largo corredor, pasitos pequeños de camino a casa. Vuelven los fantasmas de las navidades pasadas a llenar el presente de estos días fríos, y una vez más son siempre los mismos, los de las navidades futuras repitiendo las mismas ansiedades, una y otra vez.

Empuño la espada del capitán garfio y rasgo el manto de purpurina que campanilla ha dejado en el aire, en un despiadado esfuerzo por cubrirme de realidad, o quizás en un pequeño intento de bañarme bajo un manto dorado de sueños y fantasía.

Sigo llenando mis pasos de villancicos y panderetas por no oir el golpe seco de las botas en el asfalto, rompiendo en cada pisada la gruesa capa de hielo que la madrugada ha dejado sobre los charcos. Y mientras los minutos se esfuerzan por disimular la mirada ausente, cojo papel y lápiz, y con la mano izquierda y letra insegura y lenta, voy escribiendo...