lunes, 23 de mayo de 2011

y llegaron ellas...


...y entonces llegaron ellas... disciplinadas como el mejor de los ejércitos acudieron a la llamada de las flores. Armadas con pinceles y sonrisas, dispararon colores y besos, y sus risas se esparcieron como bombas de racimo. Llegaron para quedarse, invadiendo el espacio que estaba dispuesto para ellas, firmando las paredes con la belleza de sus almas.                                                               Llegaron ellas, las de siempre, las de antes y las de ahora, las que compartieron dedos manchados de chocolate y barro, las del primer cigarro y el primer beso, las de la primera manifestación, brazos en alto y alma revolucionaria... Llegaron las de verano y confidencias, las de discoteca a las cinco de la tarde, las del cuchicheo bajo la sombrilla de la piscina, las de tardes de playa y castillos de arena. Llegaron las de escapadas a hurtadillas del cole, las de pizarra y castigo, las de poemas en las hojas del diario. Llegaron las de las altas cumbres, con sus montes de ansiada libertad, con la mochila tan llena y tan vacía y dispuesta para seguir llenando.
Llegaron las de ayer, las del primer trabajo y la primera boda, las de maridos olvidados e hijos perennes, las de teléfonos interminables, siempre dispuestas a acudir, a cualquier hora... las de bautizo y velatorio, las de risas y lágrimas, las que acompañan... siempre... Llegaron las que fueron llegando, las que nacieron de ellas, las que están mucho, las que están poco, pero siempre están... y siempre sabes dónde encontrarlas... Llegaron las de ahora, las del eterno ahora, resumiendo en su mirada  años de amistad, instalándose en el alma con raíces fuertes y profundas, las de los días laborables que se convirtieron en festivos, las de espacio vacío y telón negro, las del alma abierta... profundamente abierta.
Llegaron todas ... con sus risas de color... cubrieron las paredes, inundaron el aire con música y voces, revolvieron en la ropa y la cocina, y se instalaron como si siempre hubieran vivido allí.

..y se quedaron....

sábado, 14 de mayo de 2011

...la casa sosegada...

...
"Aquí podrá hacerse todo lo que se sienta de verdad;
cuanto se desee decir de verdad podrá ser dicho.
No hay precios, no hay ofensas: en consecuencia, todo es bueno.
Dentro del hogar, al anochecer, habitamos en el ojo del huracán.
Persisten alrededor la ambición,
las tormentas, las corrupciones, los duros fantasmas
del día y de la noche; pero aquí hemos obtenido
la serenidad.
Una serenidad empapada de vida, que es movimiento interior:
no quietud, no pasividad.
De ahí que sea imprescindible, antes o después de cenar,
antes o después de ver un poco de televisión o de leer un libro,
reflexionar un rato,
dar un momento gracias,
detenerse a cambiar impresiones, a renovar las fuerzas,
a beber un largo sorbo de agua limpia.

Se ha hecho el silencio.
Apenas percibimos la sonoras esquirlas de otras vidas.
Por fin se hizo el silencio.
Por fin está la casa sosegada"

(Antonio Gala)


... la niña de los ojos grises abrió las ventanas de la casa, abrió las ventanas del alma, y dejó que el viento, el amado viento, sosegara la casa y el alma...

"... niña que en vientos grises
vientos verdes
aguardó...

y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas
del amor...

niña

que vientos

verdes

aguardó..."

... y le grito al viento
que venga
que limpie
que perfume
que renueve
que me lleve
en volandas
el alma
ya llegó
el viento
y ya está
la casa
sosegada
...


...hace once años...

...
"hemos perdido tantas veces, que casi da vértigo llevar la cuenta de las derrotas, de los pequeños y grandes fracasos.

Y en cada batalla nos dejamos la piel, entregamos el alma en cada empeño, una y otra vez, un alma cada vez más gastada, y la recomponemos con el nuevo día, dispuestas otra vez a entregarla entera, a mostrarla como es, sin recovecos, sin escondites ocultos, sin puerta de atrás.

Y caemos. Una y otra vez, y no aprendemos a poner la rodilla antes de caer, a apoyar la mano, a hacer ese quiebro con la cintura y el costado para amortiguar el golpe de la caída. No, caemos de bruces, la cara contra el suelo, el golpe fuerte en la frente que nos deja aturdidas y doloridas, la piedra de punta justo en el sitio del corazón, la herida sangrante una vez más.

Y nos levantamos, de nuevo.

Siempre lo hacemos. La cabeza alta, la cara al viento, los ojos brillantes, las mejillas llenas de lágrimas que se cuelan en nuestra boca, abierta por la sonrisa, por la risa, pues seguimos enteras, vivas, con nuestra alegría, amarga alegría pero nuestra al cabo, y los infinitos sueños de que no todo sean derrotas. La piel llena de heridas, hechas costra ya, y el alma dolorida, y comprobamos que sigue entera, un poco dañada, y la recomponemos con las manos, con mimos suaves, y nos disponemos de nuevo a amar... y deseamos de nuevo amar.

Somos fuertes. Somos mujeres. No nos matará el dolor. Estamos vivas. Y amamos. Y habrá un momento de serenidad y luz que digamos ...'que hermoso'...

...once años después, sigo recomponiendo el alma, sigo riendo, sigo llorando... sigo soñando el infinito momento de la serenidad...

...once años después... sigo viva...
... y sigo...
...