sábado, 10 de diciembre de 2011

el otro lado de la foto...

...
la casa cambió un desorden por otro...
cambiaron algunos muebles,
alguna pared se despojó de vestigios infantiles y se llenó con otros, igual de infantiles pero tan distintos...
cambió la ropa en los armarios,
el sitio dispuesto en el sofá...
cambiaron las cadenas del televisor y la radio subió el volumen, ocupando silencios desde tempranas horas...
cambiaron los libros, y se llenaron los huecos con cachivaches rescatados del olvido y el trastero...
en la casa se quedaron los regalos que se hicieron, con lazos y tripas de peluches, y cambiaban su sitio en la oscuridad de la noche, con pasitos discretos y furtivos, tratando de encontrar un nuevo lugar, donde pudieran ser vistos sin estorbar con melancolías y añoranzas no deseadas...
cambiaron las horas y las costumbres,
cambiaron los sueños...
cambiaron las conversaciones y las risas,
cambiaron los olores, las comidas
cambiaron los cajones, desprovistos de cosas tan personales y tan inútiles y se llenaron de otras tantas inservibles y resistentes al paso de los años...
cambiaron los pasos en la escalera...
cambiaron las fotografías de las paredes...
dejaron de ser dos sonrientes y abrazados y fue sólo ella,
también feliz, también hermosa, también alegre,
sonriendo a la cámara,
a la mano que sostenía la cámara,
a los ojos que miraban detrás de la cámara,
al hombre que por un momento se despojó del abrazo para coger la cámara...
sonríe...
click...
...

viernes, 2 de diciembre de 2011

...cantando

.....
Zapatitos nuevos para la rucia. Y los recibe feliz, brincando cantarina con sus suelas duras; y siente que vuela sobre el asfalto, tocando el timbre de flores y lanzando destellos de color por los costados.


Faldita regalada por la de los ojos alegres e inquietos, vistiéndome de colores bajo la lluvia, ligeros los brazos y el cuerpo, de nuevo en movimiento con brazadas fuertes y rápidas.

Que poco cuesta sentirse renovado.
Abrir la puerta y salir a la calle lloviendo y sin paraguas, atravesando veloz charcos sobre hojas secas, cantando alto…
ekongkaaaarrr satnaM kartapuuurrr…..
Y abrir compuertas, las del alma, aletargadas en la inercia de los días, demasiado sosegadas para los vientos que corren, incómodamente plácidas en su casita decorada con detalle.
Soltar el alma por los ojos y reír
y dejar que la lluvia moje
mientras la rucia salta
mientras la rucia canta
que llueva que llueva
la virgen de la cueva