lunes, 30 de enero de 2012

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me asomo a la noche oscura con media luna a la vista. Se recortan los tejados y las luces diminutas y mis ojos se pierden en el horizonte, esa línea donde descansan los besos que no dí, besos prohibidos para siempre, o quizás para solo un minuto...
recupero mi espacio vacío, y contemplo la noche, y sé que alguna luz se prendió con mi nombre suspirando en algunos labios...
miro esta noche de una sola estrella, y me siento cómoda en este universo, en este mundo demasiado pequeño para tantos amores.
Al otro lado del mar hay gente a la que amo, profundamente.
En este lado del mar no me alcanzan los brazos para tantos quereres...
En esta noche serena, en este instante vacío, en esta quietud, con esta certeza de soledad -certeza robada al alcohol o a las risas o a un minuto de franca conversación- en esta oscuridad estoy viva, estoy en paz, y cierro la ventana y los ojos mientras deshago un beso suave con la punta de los dedos...
detrás de aquella ventana...
sobre esa línea....
al otro lado del mar....
encima de mi almohada y mis sueños...
poblándome el mundo y los anhelos...
...

miércoles, 18 de enero de 2012

...silencio...

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cuando el alma calló se callaron las palabras.
Y no es que el alma se callara, quizás fue que cambió su discurso.
A lo mejor tampoco cambió su discurso, simplemente no encontró palabras para expresarlo.
O sí, posiblemente las encontró -nunca dejó de tenerlas- pero no quería hablar con ellas.
Lo que sí es cierto es que algo se ralentizó, quizás los sueños y los anhelos, o la forma de pensarlos; quizás la forma de pasar por la vida, como si ésta discurriera al margen de su propio camino; quizás las costumbres, los amigos, los días laborables, la gente querida, se diluían en el cielo monótonamente azul de todos los días, y las horas pasaban atropelladas y los quehaceres pedían cita para el próximo mes, y el calendario se llenaba de certezas y posibles, y el espacio amado, la luz acogedora, el sofá confortable, el olor a incienso, se convirtieron en extraños de luz apagada.

Se callaron las palabras, y el alma pulsó 'pause', mientras descorría despacio la gasa suave que la envolvía, y dejó que la desbordaran todos los interrogantes del mundo.

y la niña de los ojos grises se paró, con el alma en la mano, esperando que vuelva la lluvia...
esperando en silencio....
... serenamente....
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