domingo, 29 de abril de 2012

al viento...

...
... le cedo al viento la responsabilidad de soplar las velas...
miré dentro de mi misma, y no encontré aire suficiente para hacerlo
o quizá sí...
seguro
que sí...
pero no quiero gastarlo soplando deseos...
que no...
que no quiero gastar minutos ni anhelos
que no...
que están los días extraños y no le cojo el aire a las horas...
que no...
que me muevo deprisa entre amigos y días y calles cerradas y callejones
que siempre conducen al mismo sitio...
que no...
que se me acabaron las certezas y también las incertidumbres...
que todo pasa...
que todo queda...
que no sé qué sucede hoy...
que pienso en mañana y sólo hay viento...
al menos hay viento...
y respiro tranquila
pues sé
que mientras haya viento yo vuelo
que mientras haya viento yo floto
que mientras haya viento yo camino
rápido
a ninguna parte
y a todas las partes ...
que sople el viento mis velas
que yo este año no quiero
que no
que para este año
quiero...
quiero viento...
quiero...
que sí....
...

miércoles, 4 de abril de 2012

cien y cien y cien

...
fueron necesarios más de cien y de cien y de cien días para que se abrieran las compuertas.
Y lo hicieron, dejando escapar la corriente retenida, el torrente estancado entre ayeres y anhelos.
Corrieron las aguas deshaciéndose en besos, suspiros, esperas, deseos, quietudes, inquietudes...
se abrieron las compuertas que creía abiertas, y entonces comprendió que había parado el tiempo hace más de cien y de cien y de cien días, y se tocó el cuerpo, y acarició el alma, y añoró el viento y deseó volar libre, y deseó quedarse quieta, y deseó seguir abriendo compuertas ...

fueron necesarios más de cien y cien y cien días para que el almanaque se detuviera en ese preciso día, precioso día, y dejara de correr hacia delante, hacia atrás, quieto ya, sin futuros inventados.

volvió la primavera después de más de cien y de cien y de cien días...
volvió...
...