miércoles, 29 de agosto de 2012

Amarrando...

...
Puedo soñarte bajo cielos azules que me hablan del abrazo y la caricia.

Miro las aguas marrones del río de la plata. El sol brilla y me lo retorna en mar.
Pienso que puedes estar en cualquier lado, en cualquier orilla, al norte del sur o en el sur
de mi norte. Al este. Al oeste.
Estás donde estoy.
Demasiada tierra para echar raíces.
Demasiados sueños para tumbarse a dormir.
Demasiados brazos para cerrar las manos.
Voy dejando trocitos de corazón por el camino mientras voy recomponiendo,
amasando de nuevo el latido, acompasando la espera y el ansia.

Y me vuelvo Arial, pies sobre la tierra,
tronco firme que sostiene, frente volcán en erupción,
cabeza al viento y a los sueños.

Es fácil amar la sonrisa y el latido.

En la otra orilla otras voces me reclaman, hay otras añoranzas sembrando la tierra,
abriendo el alma, ojos que me buscan y que busco.
Demasiado grande el mundo para abarcar tantos quereres.
Fácilmente pequeño para recorrerlo abrazando.

Abro las compuertas del corazón, lo desbordo de colores y sensaciones,
me pego a la piel olores que me mantienen erguida.

Voy recorriendo orillas de Norte a Sur, de Sur a Este, de Este a Oeste.

Y mientras me orillo y me desorillo, voy amando y amarrando...
no sé hacerlo de otra manera.

Amando...
pintando sellos en el pasaporte y huellas en el alma...

Amarrando...
...

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