viernes, 23 de noviembre de 2012

...de repente...

...
Cuando llegó la gran ola ella dormía.
La inundó de repente toda el agua del océano
sin previo aviso
sin hacer ruido.
Ella dormía.
Su cuerpo sobre la arena de la playa
no mostraba presagios de tormenta
los párpados cerrados
la frente relajada
los labios en media sonrisa...
ella dormía
cuando la inundó toda el agua del océano
de repente.
Llegó por sorpresa,
una sacudida que le abrió los ojos
de repente
y el sopor de la tarde calurosa
se transformó en alerta
de repente
su boca asombrada inhaló fuerte
y el aire sabía a sal de lágrimas
de repente
...y a dicha...
Se sentó en la orilla
hundidos los pies en el foso del castillo
-su pasatiempo favorito en los días de paz
e incertidumbres-
tratando de salir a flote
con brazos
piernas
trepando por el agua buscando un rayo de sol
los músculos fuertes
las brazadas poderosas
trepando por todos los interrogantes silenciados
atravesando certezas derrumbadas en un momento
tratando de entender los años
que se escapaban
entre la arena de los dedos…
nadó con fuerza perforando miedos y vacíos
se dejó empapar por la enorme ola
que la inundó
y abrió los ojos dormidos
y se dejó acariciar el cuerpo
con los labios en sonrisa.

Y se salvó…
de repente…

No hay comentarios: